
De la editora | 15 mayo 2026
El Libro de las Lamentaciones, entonces y ahora, ofrece un lenguaje para el duelo, el miedo y la desesperación.

El Libro de las Lamentaciones, entonces y ahora, ofrece un lenguaje para el duelo, el miedo y la desesperación.
Dios es culpable. No hay otra forma de entender el carácter de Dios que sea fiel a la Biblia y a nuestra experiencia vital.
Esta historia del lamento a la liberación tiene incontables elementos ficticios. Simplemente no podría haber sucedido como se relata. El poder de la historia es que sucede todo el tiempo.
El llanto que inicia nuestra vida no es el sonido de la desesperación, sino de la esperanza, un impulso hacia la conexión, hacia el consuelo, hacia la vida misma. Así es con el lamento.
Con demasiada frecuencia lo vemos como una simple queja, como echarle la culpa a otros, como una excusa para ser negativo o como el síndrome de «pobre de mí». Pero, como hemos visto en la historia de Job, la Biblia sí reconoce la validez de la necesidad humana de lamentarse.