La Revista de la Asociación de la Misericordia para Escrituras y Teología

Coraje y compasión, un estudio que hace honor a su nombre

Reseña de libro: Courage & Compassion: Sisters of Mercy in the American Civil War
(Coraje y compasión: Hermanas de la Misericordia en la Guerra Civil Americana)
Paula Diann Marlin, RSM
Palmetto Publications (2024)

Una de las características de un buen estudio histórico es su capacidad de dejar al lector con ganas de saber más. Paula Diann Marlin, RSM, ha hecho precisamente eso en su libro Courage & Compassion: Sisters of Mercy in the American Civil War (Coraje y compasión: Hermanas de la Misericordia en la Guerra Civil Americana). Publicado en 2024 por Palmetto Publications, el libro relata el trabajo de las Hermanas de la Misericordia durante la Guerra Civil de EUA (1861-1865) que resultaría en la abolición de la esclavitud. Marlin amplía el trabajo iniciado por libros como Nuns on the Battlefield (Monjas en el campo de batalla) y To Bind Up the Wounds: Catholic Sister Nurses in the U.S. Civil War (Para curar las heridas: Las enfermeras católicas en la Guerra Civil de Estados Unidos). Ella reúne en un solo volumen la historia a veces pasada por alto de las Hermanas de la Misericordia que vivieron en medio de la guerra.Estas valientes hermanas cuidaron a soldados de ambos bandos del conflicto, ofreciendo atención médica y consuelo espiritual sin importar religión, raza o religión.

Coraje y compasión es un libro fácil de usar. Marlin ha dividido el trabajo en cinco partes.

La Parte 1 brinda contexto para la historia que abre una ventana a los lectores a la tradición de la Misericordia de cuidado compasivo a los enfermos, así como al entorno cultural en el que surgió la Guerra Civil.

El Capítulo 5 sobre «La calidad de la atención médica» es de gran ayuda para comprender las circunstancias y los desafíos que enfrentaron las «hermanas-enfermeras» de la Misericordia. En una época de medicina de alta tecnología, es difícil imaginar el tipo de entorno médico que encontraron las hermanas que sirvieron en hospitales e infirmarías de la Guerra Civil. Marlin ayuda a las lectoras y los lectores a visualizar ese entorno mediante la inclusión de citas vívidas de otras fuentes de la Guerra Civil:

El campo estaba cubierto de cuerpos ensangrentados y mutilados sin asistencia médica disponible en el lugar… Miles de federales heridos luchaban por regresar a Washington. «algunos caminaban, otros se arrastraban, y los afortunados eran arrojados en los vagones sin resortes del Buen Samaritano…»; los vivos se retorcían entre los muertos.[1]

Marlin explora otras dinámicas que ilustran aún más los desafíos que enfrentaron las hermanas-enfermeras. Algunos ejemplos:

  • las balas estaban hechas para penetrar y dejar secuelas, lo que resultaba en traumas severos;
  • las y los profesionales médicos tenían conocimientos rudimentarios sobre la higiene, los gérmenes, la nutrición y el contagio;
  • generalmente no se confiaba en las enfermeras; y
  • había una falta general de recursos y de personal médico capacitado.

Marlin señala que un alto porcentaje de muertes se debieron, en realidad, a enfermedades —no a los combates.

Quizás el detalle más impactante, observa Marlin, fue la enorme cantidad de heridos y moribundos. La Unión, que representaba a los Estados Unidos del norte, perdió 225 mil soldados, mientras que la Confederación, que representaba a los Estados Unidos del sur, perdió 164 mil.

Las Partes 2–4 llevan al lector en una andadura fascinante a través de las variadas experiencias de las hermanas-enfermeras de la Misericordia durante este tiempo tumultuoso. Lleno de anécdotas vívidas tomadas de memorias, diarios, cuadernos y reportes de la época, las lectoras y los lectores obtienen una visión de primera mano de las horribles circunstancias en las que las hermanas cumplían con sus deberes. Descripciones de suciedad, heridas sin atender, comida incomible y atención médica primitiva se encuentran en las historias de todas las diversas comunidades de la Misericordia involucradas en la enfermería durante la guerra.

En contraste con las circunstancias típicas de la «medicina de campaña» en tiempos de guerra, Marlin ofrece historia tras historia de hermanas que imponían estrictos estándares de limpieza en medio del caos, lanzándose a limpiar lodo, escombros, comida mohosa y sábanas empapadas de sangre. El enfoque uniforme de las hermanas-enfermeras se menciona tan a menudo que es razonable suponer que todas las hermanas compartían un estilo de enfermería de la Misericordia. Algunas hermanas fueron veteranas de la Guerra de Crimea (1853–1856), y probablemente ese modelo de enfermería se trasladó al contexto estadounidense.

Las diez comunidades investigadas por Marlin se dividen en tres teatros[2]: El Teatro del Este, el Teatro del Oeste y el Teatro del Sur. Este enfoque regional de la historia aporta dos elementos importantes. Primero, permite al lector comprender la interacción entre las culturas locales y las acciones militares. Segundo, ofrece una visión de los aspectos geográficos que influyeron en las batallas. Esos elementos geográficos iban desde ríos hasta montañas, tierras pantanosas y entornos urbanos. Estos mismos aspectos moldearon las formas en que las hermanas participaron en el conflicto.

Cada teatro regional de la guerra tenía su propio carácter único. Si bien todas las áreas experimentaron escasez médica, falta de recursos y condiciones insalubres, los entornos culturales eran muy diferentes. Los capítulos de Marlin sobre el Teatro del Este describen cómo las hermanas fueron aceptadas como enfermeras capacitadas y respetadas por su servicio. Los líderes militares y civiles no dudaron en poner las instalaciones hospitalarias bajo la supervisión de las hermanas. Además, las bases de las hermanas, por ejemplo, Pittsburgh y Nueva York, estaban más protegidas de las líneas del frente, y las instalaciones no eran sacudidas por los bombardeos y ataques directos. Lamentablemente, esto no era cierto en el Teatro del Sur, que tuvo que lidiar no solo con los enfermos, heridos y moribundos, sino también con el peligro constante de ataques.

Mientras que las hermanas-enfermeras en el Teatro del Este eran bien recibidas e incluso buscadas por funcionarios del gobierno, la historia era diferente en el Teatro del Oeste, que incluía las áreas alrededor de Chicago, Cincinnati y St. Louis. El reconocimiento del papel de la mujer en la atención médica aún no formaba parte de la cultura en estas áreas, y a algunas hermanas se les prohibía brindar la atención médica para la que estaban bien capacitadas y, en cambio, se les limitaba a ofrecer consuelo espiritual y atender las necesidades personales de los soldados. Eso fue cierto al principio para el grupo de Cincinnati a pesar de que algunas hermanas-enfermeras eran veteranas de la Guerra de Crimea.

El Teatro del Este era predominantemente estacionario, lo que significaba que la atención a los enfermos, heridos y moribundos se daba en lugares estables. Marlin señala que el Teatro del Oeste, en cambio, era mucho más móvil, ya que las hermanas-enfermeras se movían con la carnicería de la guerra. No tenían la estabilidad, seguridad ni recursos de una «base de operaciones» y estaban adaptándose constantemente. De nuevo, el uso abundante de anécdotas por parte de Marlin hace que la narrativa cobre vida e invita al lector a entrar en las escenas.

El teatro final, el Teatro del Sur, ofrece otra cara de la participación de las hermanas en la guerra. Marlin nos muestra un escenario en el que la guerra llega a las hermanas. Los hospitales establecidos no eran el único lugar donde se ofrecieron como voluntarias para servir. Sus conventos, escuelas y otros edificios fueron transformados en refugios para los heridos. Al describir las realidades de la época, la autora pinta un cuadro de las hermanas compartiendo las pérdidas y privaciones de las comunidades cívicas en las que vivían. Todas tenían hambre; todas tenían que lidiar con la pérdida. El capítulo 13, sobre el sitio de Vicksburg, muestra vívidamente el papel que la propia tierra jugó en la formación de batallas perdidas y ganadas.

Al igual que sus hermanas que servían en el Teatro del Oeste, las hermanas-enfermeras del Teatro del Sur a menudo se encontraban con sospecha, frialdad o incluso hostilidad. Esa actitud fue transformada por el poder del testimonio. Una y otra vez, el libro relata detalles de esas transformaciones, así como el impacto que la compasión de las hermanas tuvo en sus pacientes y colaboradoras/es. Sin decirlo directamente, Marlin muestra cómo las hermanas-enfermeras de la Guerra Civil abrazaron voluntariamente la cruz del sufrimiento, la privación y los riesgos personales sin pensar que era algo extraordinario o más de lo que estaban llamadas a hacer. Todo el texto está permeado de misericordia vivencial.

Mientras que las Partes 2-4 constituyen el corazón del libro, la Parte 5, el epílogo, abre preguntas más profundas. El papel de las hermanas durante la guerra civil fue un factor significativo para lograr la aceptación del catolicismo en sectores que antes eran hostiles a las católicas/os. El libro invita a la curiosidad de los lectores sobre aprender más acerca de esta dinámica. Al llamar la atención sobre el poder y la importancia del testimonio silencioso de las hermanas-enfermeras, Marlin también plantea una pregunta no solo para las Hermanas de la Misericordia de hoy, sino para todos nosotros: ¿cómo han impactado nuestras vidas y obras de misericordia a otras/os y al mundo? ¿Cómo se ve ese impacto en este tiempo y cultura? ¿Cómo nos ven hoy las personas como «ángeles de la misericordia»? Otro hilo que vale la pena explorar es la relación entre el poder de la persona y la competencia y el logro de cambios. Las hermanas no tenían roles oficiales pero, como se señala en la narrativa, pudieron abogar por y obtener los recursos y cambios necesarios para ayudar a quienes estaban enfermas/os, heridas/os y moribundas/os. Dijeron la verdad al poder.

Esta es una obra que inspira y desafía. El libro Coraje y compasión plantea una historia convincente y real. Vale mucho la pena leerlo.


[1] Paula Diann Marlin, RSM, Courage & Compassion: Sisters of Mercy in the American Civil War (Coraje y compasión: Hermanas de la Misericordia en la Guerra Civil Americana)  (Palmetto Publications, 2024) 42.

[2] La palabra «teatro» se utiliza para describir las regiones geográficas de actividad militar significativa.

The MAST Journal boat

Imagen: Portada del libro Courage & Compassion: Sisters of Mercy in the American Civil War
(Valentía y compasión: las Hermanas de la Misericordia en la Guerra Civil Americana)
a través de Educación de la Misericordia

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For Discussion and Reflection

Brindar atención compasiva a quienes estaban enfermos, heridos y moribundos no era fácil durante la Guerra Civil en los Estados Unidos. Aunque la medicina ha avanzado enormemente desde la década de 1860, todavía no es fácil de proporcionar.  ¿Cuáles son los impedimentos que nuestra época y cultura actuales enfrentan en nuestro servicio a quienes lo necesitan?

Doyle señala que en los teatros de guerra del Oeste y del Sur, las religiosas no necesariamente eran valoradas por sus habilidades de enfermería. Sus capacidades se utilizaban con mayor frecuencia para brindar consuelo espiritual y atender las necesidades personales de los soldados.  Incluso en estos tiempos de grandes avances médicos, no se puede subestimar el valor del consuelo espiritual. ¿Puedes recordar un momento de tu vida en el que experimentaste esa sanación?

Las actitudes hacia las mujeres religiosas cambiaron durante la Guerra Civil. Hay un monumento en Washington, DC, titulado «Nuns on the Battlefield» («Monjas en el campo de batalla») que da testimonio de esta realidad.  ¿Cuáles podrían ser algunas formas, hoy en día, de resaltar mejor la plenitud de las religiosas católicas y su impacto en el mundo? ¿Qué estereotipos sobre las hermanas necesitan cuestionarse y reemplazarse por imágenes más precisas?

sobre el autor

  • Katherine Doyle, RSM, está capacitada en historia y espiritualidad. Recibió una Maestría en Administración Educativa de la Universidad de San Francisco en California y una Maestría en Estudios Litúrgicos de la Universidad de St. John, Collegeville, Minnesota.

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