
Acoger al forastero: Un imperativo moral
Pero, no importa, la relación es lo que nos hace verdaderamente humanos, y para ser verdaderamente humanos necesitamos estar presentes unos para otros. Somos personas con sentimientos y respondemos a la presencia humana; sentimos el contacto humano, escuchamos la voz humana, vemos las lágrimas humanas, escuchamos y comprendemos los miedos humanos.