{"id":424,"date":"2025-05-15T00:40:23","date_gmt":"2025-05-15T04:40:23","guid":{"rendered":"https:\/\/themastjournal.org\/?post_type=article&#038;p=424"},"modified":"2025-05-23T09:37:42","modified_gmt":"2025-05-23T13:37:42","slug":"la-vida-y-obra-profeticas-de-catalina-mcauley-y-las-primeras-hermanas-de-la-misericordia-es","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/la-vida-y-obra-profeticas-de-catalina-mcauley-y-las-primeras-hermanas-de-la-misericordia-es\/","title":{"rendered":"La vida y obra prof\u00e9ticas de Catalina McAuley y las primeras Hermanas de la Misericordia"},"content":{"rendered":"\n<p>La palabra \u00abprof\u00e9tico\u00bb se utiliza a menudo en relaci\u00f3n con la vida religiosa: como una exhortaci\u00f3n, una queja, un elogio, una seguridad, una definici\u00f3n, una descripci\u00f3n. De hecho, actualmente es una palabra bastante de moda: si uno puede decir que alguien o algo es \u00abprof\u00e9tico\u00bb, su vocabulario teol\u00f3gico, al menos, no est\u00e1 anticuado. Yo misma he utilizado esta palabra en el pasado como si no exigiera nada de mi vida, y como si algo pudiera hacerse \u00abprof\u00e9tico\u00bb simplemente declarando que era \u00abprof\u00e9tico\u00bb. Pero hoy soy consciente de la superficialidad de tal discurso, y de nuestra necesidad de explorar m\u00e1s profundamente la naturaleza precisa y completa de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Espero demostrar que la vida y la obra de Catalina McAuley y de las primeras Hermanas de la Misericordia fueron realmente prof\u00e9ticas, en el sentido b\u00edblico m\u00e1s aut\u00e9ntico. Pero, al hacerlo, soy consciente de que estar\u00e9 mostrando un espejo contrastado de mi propia vida y trabajo, y puede que tambi\u00e9n muestre un espejo contrastado de tu vida y trabajo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El anillo de plata<\/h2>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda situar nuestras reflexiones en torno al s\u00edmbolo, muy sencillo pero perdurable, del anillo de plata de Catalina, la sencilla banda de plata que recibi\u00f3 en su profesi\u00f3n de votos y que todas las Hermanas de la Misericordia desde aquel d\u00eda, y todas las Hermanas de la Misericordia presentes en esta sala, han recibido. Este anillo no es una pieza de joyer\u00eda ornamental, quiz\u00e1 una entre muchas; y no es simplemente una etiqueta conveniente o un objeto-c\u00f3digo, \u00a1que se lleva para ahuyentar a posibles pretendientes en el metro o en los supermercados! Este anillo de plata, si es lo que debe ser, es un signo visible de la llamada a la profec\u00eda, una llamada recibida, aceptada y vivida.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ceremonial para la profesi\u00f3n de votos que utilizaban las primeras Hermanas de la Misericordia, y que estaba impreso en el folleto ceremonial que Catalina adapt\u00f3 del que utilizaban las Hermanas de la Presentaci\u00f3n, el obispo bendice el anillo roci\u00e1ndolo con agua bendita e incens\u00e1ndolo, pero las palabras de bendici\u00f3n no son una f\u00f3rmula lit\u00fargica de bendici\u00f3n, sino una proclamaci\u00f3n del Evangelio de Mateo. El texto del Evangelio dice en parte:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: \u00abEl que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque \u00e9l que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida a causa de m\u00ed, la encontrar\u00e1. \u00bfDe qu\u00e9 le servir\u00e1 al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? \u00bfY qu\u00e9 podr\u00e1 dar el hombre a cambio de su vida?<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En tiempos de Catalina, cuando el obispo, m\u00e1s adelante en la ceremonia, pon\u00eda el anillo bendecido en el tercer dedo de la mano izquierda de la hermana reci\u00e9n profesa, dec\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Que Jesucristo, Hijo del Dios vivo, que ahora te ha desposado, te proteja de todo peligro. Recibe, pues, el anillo de la fe, el sello del Esp\u00edritu Santo, para que seas llamada Esposa de Cristo y, si eres fiel, seas coronada con \u00e9l para siempre. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En tiempos de Catalina, la hermana profesa se pon\u00eda en pie y dec\u00eda en voz alta, en lat\u00edn:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abEstoy desposada con Aquel a quien sirven los \u00e1ngeles, y ante cuya belleza se detienen maravillados el Sol y la Luna\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tras una nueva oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, la hermana reci\u00e9n profesa dec\u00eda en voz alta, a\u00fan de pie:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Regnum mundo, et omnem ornatum saeculi contempsi, propter amorem Domini nostri Jesu Christi, quem vidi, quem amavi, in quem credidi, quem dilexi.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>[El reino del mundo y todos los ornamentos de la tierra los he dejado de lado por amor a nuestro Se\u00f1or Jesucristo, a quien he visto, a quien he amado, en quien he cre\u00eddo y hacia quien me inclino].<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Puede que alguna vez hayamos interpretado el lenguaje \u00abconyugal\u00bb de este ritual de forma demasiado antropom\u00f3rfica, o peor a\u00fan, de forma demasiado individualista. Ahora podemos pensar que hemos crecido o deber\u00edamos crecer m\u00e1s all\u00e1 de ese lenguaje y esa interpretaci\u00f3n. Por tanto, podemos darnos por satisfechas con la breve declaraci\u00f3n de nuestras Constituciones:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En conformidad con nuestra tradici\u00f3n de Misericordia, usamos un anillo de plata como signo de nuestra consagraci\u00f3n (Constituciones 32).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero me gustar\u00eda sugerir que ha llegado el momento de que nos centremos m\u00e1s intensamente en el significado del anillo de plata de nuestra profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este anillo de plata, que es todo lo que conservamos del atuendo visible de las primeras Hermanas de la Misericordia, no s\u00f3lo es un s\u00edmbolo important\u00edsimo de la vida y obra prof\u00e9ticas de Catalina McAuley y de las primeras Hermanas de la Misericordia. Porque si lo llevamos de verdad, y si aceptamos la llamada y la respuesta que significa, este anillo puede ser tambi\u00e9n el s\u00edmbolo cotidiano m\u00e1s tangible de nuestra propia identidad prof\u00e9tica comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues el anillo pretende ser una declaraci\u00f3n sobre una experiencia de Dios y sobre el compromiso consumador que se deriva de esa experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, este anillo tiene m\u00e1s en com\u00fan con la \u00abbrasa\u00bb que toc\u00f3 la boca de Isa\u00edas (Is 6,&nbsp;6), y con la mano que toc\u00f3 la boca de Jerem\u00edas (Jr 1,&nbsp;9), y con el pergamino que se le pidi\u00f3 a Ezequiel que comiera (Ez 3,&nbsp;1), de lo que quiz\u00e1 nos hayamos dado cuenta. El anillo de plata es una identificaci\u00f3n personal y comunitaria; es una prenda mutua entre la portadora y el Dios a quien tendi\u00f3 la mano y a cuya palabra abri\u00f3 la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0La obligaci\u00f3n fortalecedora de este anillo es como el dicho de Isa\u00edas: \u00ab\u00a1Aqu\u00ed estoy; env\u00edame!\u00bb (Is 6,\u00a08); es como el \u00abfuego ardiente\u00bb dentro de Jerem\u00edas (Jr 20,\u00a09); es como el desaf\u00edo de D\u00e9bora a Barac para que re\u00fana fuerzas para liberar a los israelitas de los cananeos (Jue 4,\u00a08-9); es como cuando la anciana Ana \u00abhablaba acerca del ni\u00f1o a todos los que esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lucas 2,\u00a037-38). Este anillo pretende declarar, de forma sencilla pero visible, la aceptaci\u00f3n p\u00fablica por parte de quien lo porta de la responsabilidad p\u00fablica de hablar en nombre de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El llamado a la profec\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>El llamado b\u00edblico a la profec\u00eda no es una invitaci\u00f3n a decir lo que una persona piensa. Es un llamado a un acto de habla mucho m\u00e1s disciplinado y modesto. Es un llamado a someterse a la purificaci\u00f3n de la mente, del coraz\u00f3n y de los labios para poder recibir de Dios la palabra que hay que pronunciar. Y luego es una llamada humillante y consumidora a ir donde una es enviada, y all\u00ed hablar en nombre de Dios: pronunciar en voz alta, ante todo el pueblo, de palabra y en acci\u00f3n, la palabra de y de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hablar de, desde y para Dios es la finalidad misma de la profesi\u00f3n de los votos religiosos: \u00e9sta es la llamada y la respuesta significadas en el anillo de plata de las Hermanas de la Misericordia. Y \u00e9sta es la explicaci\u00f3n b\u00edblica de la vida y obra prof\u00e9ticas de Catalina McAuley y de las primeras Hermanas de la Misericordia: su entrega a la purificaci\u00f3n de sus labios y su proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera detenerme en estos dos aspectos \u00edntimamente relacionados de la vida y obra de Catalina y de las primeras Hermanas de la Misericordia: 1) su constante y cada vez m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n purificadora de que era la palabra de Dios, la misericordia de Dios, el amor de Dios y la revelaci\u00f3n de Dios lo que se hab\u00eda apoderado de sus vidas; y luego 2) su voluntad consumidora de pronunciar esa palabra, esa misericordia, ese amor de Dios, p\u00fablicamente, en el habla y en la acci\u00f3n, de tal modo que su identidad p\u00fablica fuera precisamente como oradoras de, desde y para los valores de Dios y la presencia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, hablemos de su experiencia purificadora y arrebatadora al recibir la palabra de Dios en sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tan f\u00e1cil andar por ah\u00ed como Hermanas de la Misericordia despreocupadas por la llamada de Dios: preocupadas por las llamadas distractoras o c\u00f3modas del \u00abmundo\u00bb, muy ocupadas vistiendo nuestros sicomoros profesionales (Am\u00f3s 7,&nbsp;14), no queriendo convertirnos en el \u00abmotivo de risa\u00bb (Jer 20,&nbsp;7), ampar\u00e1ndonos en nuestra supuesta juventud o edad o en nuestra incapacidad para ser elocuentes (Jer 1,&nbsp;7). Es tan f\u00e1cil llevar una vida, incluso como Hermana de la Misericordia, que no se hace disponible a la brasa viva de la llamada de Dios a la profec\u00eda. Es tan f\u00e1cil agazaparse ante la revelaci\u00f3n de Dios y no abrir la boca al toque transformador de la palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Catalina McAuley y las primeras Hermanas de la Misericordia no eran as\u00ed. Toda su concepci\u00f3n de la oraci\u00f3n y de la lectura espiritual consist\u00eda en ponerse deliberadamente a disposici\u00f3n de la llamada de Dios; en situarse d\u00f3cilmente ante la presencia reveladora y transformadora del Esp\u00edritu de Dios; en dejarse tocar y purificar por la palabra de Dios; en abrirse a la comprensi\u00f3n cada vez m\u00e1s ardiente y exigente de que estaban llamadas a ser no s\u00f3lo un grupo simp\u00e1tico de mujeres que hac\u00edan cosas \u00fatiles para otras personas, sino m\u00e1s bien una comunidad religiosa a la que embargaban la presencia y la palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edteme que te recuerde las escenas y los dichos que tan bien conoces:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>desde el principio, la comunidad de la calle Baggot rezaba junta varias veces al d\u00eda, pero siempre por la ma\u00f1ana temprano y antes de acostarse;<\/li>\n\n\n\n<li>al menos al principio, la propia Catalina se levantaba antes que el resto, para poder rezar sola, o con algunas otras, el Salterio de Jes\u00fas, oraci\u00f3n que por su repetici\u00f3n del nombre de Jes\u00fas y por su contenido la ayudaba a permanecer centrada en la comprensi\u00f3n de que era la obra de Dios, y no la suya propia, en la que estaba comprometida;<\/li>\n\n\n\n<li>toda la conciencia de la comunidad de la calle Baggot era una disposici\u00f3n a o\u00edr que Dios les hablaba, una conciencia de que Dios les hab\u00eda hablado y de que, incluso ahora, les hablaba;<\/li>\n\n\n\n<li>hab\u00eda en Catalina y en las primeras hermanas un profundo deseo de recogerse, de tener presente que actuaban desde, para y por la acci\u00f3n de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>en la Regla que compuso, Catalina dec\u00eda de la \u00abVisita a los enfermos\u00bb: las hermanas pasar\u00e1n por las calles \u00abconservando el recogimiento de \u00e1nimo y avanzando como si esperasen encontrar a su Divino Redentor en cada pobre morada\u00bb (Regla 3.6, en Sullivan, ed. 298);<\/li>\n\n\n\n<li>la comunidad meditaba cada d\u00eda sobre las Escrituras, especialmente sobre la vida y el ministerio de Jes\u00fas: utilizaban el Diario de meditaciones de Catalina para cada d\u00eda del a\u00f1o, un volumen muy respetado de meditaciones diarias basadas en las escrituras, compuesto originalmente en lat\u00edn en el siglo XVII;<\/li>\n\n\n\n<li>Catalina y las primeras Hermanas de la Misericordia le\u00edan todos los d\u00edas la vida de los santos; y en la vida de los santos experimentaban la llamada de Dios en el ejemplo inspirador de otras vidas cristianas;<\/li>\n\n\n\n<li>Catalina inst\u00f3 repetidamente a las primeras Hermanas de la Misericordia a contemplar el ejemplo de Jesucristo y a tratar de soportar \u00abalg\u00fan parecido con \u00c9l, copiando algunas de las lecciones que nos ha dado durante su vida mortal, particularmente las de su pasi\u00f3n\u00bb (Neumann, ed. 330);<\/li>\n\n\n\n<li>Catalina estaba tan convencida de que la presencia f\u00edsica de una Hermana de la Misericordia deb\u00eda ser, para los dem\u00e1s, una presencia de Dios, que Mary Vincent Harnett dice:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Su deseo de parecerse a nuestro Sant\u00edsimo Se\u00f1or&#8230; era su resoluci\u00f3n diaria, y la lecci\u00f3n que repet\u00eda constantemente. \u00abEst\u00e9n siempre esforz\u00e1ndose\u00bb, dec\u00eda, \u00abpara hacerse como su Esposa Celestial; deben tratar de parecerse a \u00c9l al menos en una cosa, para que cualquier persona que las vea pueda recordar su vida santa en la tierra\u00bb (Manuscrito de Limerick, en Sullivan, ed. 181).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Catalina y las primeras Hermanas de la Misericordia abrazaron el silencio, no de forma opresiva, sino como, seg\u00fan ella, \u00abfiel guardi\u00e1n del recogimiento interior\u00bb, como ayuda para la reflexi\u00f3n interior sobre qui\u00e9n se era ante Dios y qu\u00e9 se pretend\u00eda en nombre de Dios (Regla 8.1, en Sullivan, ed. 303);<\/li>\n\n\n\n<li>atesoraban lo que llamaban \u00aboraci\u00f3n mental\u00bb, como un medio que Dios utilizar\u00eda \u00abpara imprimir profundamente en la mente las sublimes verdades de la religi\u00f3n, elevar el alma y enardecer el coraz\u00f3n con el amor a Dios y a las cosas celestiales\u00bb (Regla 11.2, en Sullivan, ed. 306);<\/li>\n\n\n\n<li>sufrieron en sus propias vidas personales y comunitarias \u2014de innumerables y constantes maneras: pobreza, hambre, enfermedad, trabajo pesado, numerosas muertes\u2014, pero eligieron conscientemente recibir ese sufrimiento como la Cruz de Cristo, dejar que la continua obra redentora del sufrimiento y la muerte de Jesucristo entrara en sus propias vidas como la llamada reveladora de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>y en 1841 la propia Catalina dijo de sus reflexiones cuaresmales<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La impresi\u00f3n producida en nuestras mentes por la meditaci\u00f3n durante cuarenta d\u00edas sobre las humillaciones, la mansedumbre y la perseverancia incansable de Cristo nos ayudar\u00e1 en toda ocasi\u00f3n dif\u00edcil, y nos esforzaremos por hacerle la \u00fanica devoluci\u00f3n que \u00c9l exige de nosotras, entreg\u00e1ndole todo nuestro coraz\u00f3n, modelado seg\u00fan su propio ejemplo: puro, manso, misericordioso y humilde. (Neumann, ed. 333-34).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Lo que intento decir, acumulando referencias a las fuentes documentales m\u00e1s antiguas, es que Catalina McAuley y nuestras primeras hermanas de la Misericordia se concibieron a s\u00ed mismas y se definieron como mujeres a las que se dirig\u00eda la voz de Dios, y se dejaron dirigir as\u00ed. No utilizaron la palabra \u00abprof\u00e9tica\u00bb para describir la llamada purificadora que sintieron en sus vidas, pero \u00e9se es el nombre b\u00edblico de lo que se permitieron experimentar y de lo que experiment\u00f3 Jerem\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Yo respond\u00ed: \u00ab\u00a1Ah, Se\u00f1or! Mira que no s\u00e9 hablar, porque soy demasiado joven\u00bb. El Se\u00f1or me dijo: \u00abNo digas [esto o aquello], porque t\u00fa ir\u00e1s adonde yo te env\u00ede y dir\u00e1s todo lo que yo te ordene&#8230; El Se\u00f1or extendi\u00f3 su mano, toc\u00f3 mi boca y me dijo: \u00abYo pongo mis palabras en tu boca. Yo te establezco en este d\u00eda sobre las naciones y sobre los reinos&#8230; c\u00ed\u00f1ete la cintura, lev\u00e1ntate y diles todo lo que yo te ordene\u00bb (Jer 1,&nbsp;6-10, 17).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n prof\u00e9tica<\/h2>\n\n\n\n<p>Hablar como profeta es, como entendieron los profetas hebreos y como demostr\u00f3 el propio Jes\u00fas, hablar de, para y desde Dios. Es declarar, con las propias palabras o actos humanos, la voluntad y la revelaci\u00f3n de Dios. Hablar de, para y desde Dios no exige que uno utilice la palabra \u00abDios\u00bb cada vez que abre la boca, pero s\u00ed que sus palabras y acciones den testimonio de la revelaci\u00f3n de Dios, que anuncien el verdadero car\u00e1cter, actitud, relaci\u00f3n y acci\u00f3n de Dios con respecto a la vida humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Si estudiamos la vida y la obra de Catalina McAuley y de las primeras Hermanas de la Misericordia, no podemos dejar de sorprendernos por el car\u00e1cter \u00abde Dios\u00bb de su expresi\u00f3n, es decir, la expresi\u00f3n de toda su vida, la expresi\u00f3n p\u00fablica de Dios que sus vidas declaraban, ya fuera con palabras o con hechos. Pero antes de examinar en detalle sus vidas, hay otra caracter\u00edstica de los verdaderos profetas que vemos en Catalina y las primeras hermanas: la dependencia absoluta de la ayuda y la virtud de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera misi\u00f3n prof\u00e9tica aparece y es arrolladora. Cumplir lo que Dios pide, ir adonde uno es enviado y hablar lo que se le pide que hable, siempre est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las propias capacidades y virtudes personales del profeta; el verdadero profeta siempre sabe que necesita radicalmente la ayuda y la presencia de Dios, si quiere que su expresi\u00f3n prof\u00e9tica sea verdaderamente \u00abde Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la cualificaci\u00f3n prof\u00e9tica m\u00e1s destacada de Catalina McAuley fue su profunda humildad y pureza de coraz\u00f3n (Clare Moore lleg\u00f3 a hablar del \u00abautodesprecio\u00bb de Catalina [Sullivan, ed. 93]), pero las primeras Hermanas de la Misericordia tambi\u00e9n crecieron en esa humildad y pureza. Ciertamente, desde el principio fueron conscientes de su juventud, de su falta de conocimientos, de su timidez, de su falta de habilidades p\u00fablicas, de su inexperiencia ante el mundo y ante el Evangelio, de su falta de cualquier tipo de autoridad personal y de la fragilidad y enfermedad de su comunidad. A todas estas debilidades se a\u00f1ad\u00edan las incapacidades sociales y eclesi\u00e1sticas atribuidas a su sexo. Por muy ingenua que fuera la primera comunidad de la calle Baggot respecto a algunas cosas, no ignoraba que su p\u00e1rroco \u00abno ten\u00eda [como reconoc\u00eda Clare Augustine Moore] gran idea de que el sexo inculto pudiera hacer otra cosa que da\u00f1o intentando ayudar al clero\u00bb (Manuscrito de Dubl\u00edn, en Sullivan, ed. 208).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Catalina McAuley y estas mujeres tan corrientes, que en principio no ten\u00edan ning\u00fan genio especial propio, estaban dispuestas a abrir sus mentes y sus corazones y sus vidas a la brasa viva de la llamada de Dios a vivir y hablar prof\u00e9ticamente, a ser vistas p\u00fablicamente como mujeres de, para y de Dios. Y la historia temprana de las Hermanas de la Misericordia en Irlanda e Inglaterra est\u00e1 llena de sus actos y declaraciones prof\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Vemos en todos estos hechos y manifestaciones algunas de las formas cl\u00e1sicas del discurso prof\u00e9tico en nombre de Dios: la promesa, el reproche, la amonestaci\u00f3n y, ocasionalmente, la amenaza. Por ejemplo:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>La propia decisi\u00f3n de Catalina de renunciar a toda su herencia y a toda su seguridad personal futura para construir una Casa de Misericordia para mujeres y ni\u00f1os pobres, porque Jes\u00fas lo hab\u00eda dicho: \u00abTodo lo que hagan al m\u00e1s peque\u00f1o de los m\u00edos me lo hacen a m\u00ed\u00bb (Mt 25,\u00a040);<\/li>\n\n\n\n<li>su declaraci\u00f3n de la consideraci\u00f3n de Dios por la preciosa vida humana y la bendita vida eterna de los moribundos de c\u00f3lera por la forma en que los cuidaba, se arrodillaba junto a sus catres, rezaba con ellos, los proteg\u00eda de un entierro prematuro y los consolaba con seguridades del amor de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>su defensa de las necesidades y derechos sacramentales de las ni\u00f1as y mujeres sirvientas en la Casa de Misericordia, frente a los inadecuados arreglos concedidos por el Padre Walter Meyler, p\u00e1rroco y amigo \u00edntimo del arzobispo; y su ofrecimiento a \u00e9ste, en vano, de un salario anual por estos servicios sacramentales mayor del que ella pod\u00eda permitirse, todo porque ella buscaba el poder de Cristo resucitado y eucar\u00edstico en las fr\u00e1giles vidas de las ni\u00f1as sin hogar;<\/li>\n\n\n\n<li>su audacia para caminar con sus hermanas, como mujeres de clase media, hacia y a trav\u00e9s de los peores barrios marginales de Dubl\u00edn, y para visitar chozas donde los m\u00e1s pobres de los pobres estaban enfermos y moribundos, para poder hablarles del amor y la misericordia de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>ella atravesaba kil\u00f3metros de nieve y barro en Birr para visitar a familias alejadas de la iglesia y explicarles el cap\u00edtulo 13 de la primera carta de Pablo a los Corintios;<\/li>\n\n\n\n<li>y toda la dignidad y abnegaci\u00f3n del \u00faltimo a\u00f1o de vida de Catalina, un a\u00f1o de su propia enfermedad y debilidad crecientes, durante el cual estableci\u00f3 dos nuevas fundaciones y se prepar\u00f3 para una tercera, al tiempo que ense\u00f1aba a sus hermanas a entregarse \u00abcon la mayor libertad\u00bb y a confiar \u00absin vacilaciones en la Providencia de Dios\u00bb (Neumann, ed. 353).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Tanto si nos fijamos en las bienaventuranzas como en las obras de misericordia espirituales y corporales o en el relato del juicio final del Evangelio de Mateo, vemos en la propia vida de Catalina y en el efecto duradero de su obra todo lo que cabr\u00eda esperar de la expresi\u00f3n prof\u00e9tica de, para y de Dios. Una puede ver por qu\u00e9, a su muerte, su buen amigo el obispo Michael Blake dijo de ella:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Creo que nunca ha existido en Irlanda, desde los d\u00edas de Santa Br\u00edgida, una benefactora de la naturaleza humana m\u00e1s celosa, m\u00e1s prudente, m\u00e1s \u00fatil, m\u00e1s desinteresada y con m\u00e1s \u00e9xito. (Anales de Bermondsey, en Sullivan, ed. 125)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>(\u00a1Es un lapso de 1300 a\u00f1os!)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 hay de las primeras asociadas de Catalina y de las primeras Hermanas de la Misericordia? \u00bfQu\u00e9 hay de su vocaci\u00f3n para hablar <em>de<\/em>, <em>por<\/em> y <em>para<\/em> Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>Ya ha pasado el tiempo en que podemos hacerles justicia. A pesar de su bondad al escribir los Anales detallados, cuando estaban tan ocupadas como nosotras, y a pesar de los conocimientos disponibles en sus archivos, la vida prof\u00e9tica completa de estas mujeres se nos oculta en su mayor parte. S\u00f3lo podemos vislumbrar sus declaraciones prof\u00e9ticas sobre la misericordia de Dios:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Mary Vincent Harnett compil\u00f3 un Catecismo de la Historia de las Escrituras que finalmente se us\u00f3 en las escuelas de la Misericordia en toda Irlanda, probablemente el primer libro de texto de las Escrituras para la infancia cat\u00f3lica irlandesa;<\/li>\n\n\n\n<li>Mary Ann Doyle suplic\u00f3 repetidamente al obispo de Meath, sin \u00e9xito, que permitiera a las hermanas visitar a los pacientes en los hospitales de Tullamore durante una epidemia de fiebre tifoidea;<\/li>\n\n\n\n<li>Frances Warde eligi\u00f3 ir a servir a los Estados Unidos cuando se dio cuenta de que sus palabras y su trabajo en Carlow nunca ser\u00edan entendidos por el Obispo Haly de Kildare y Leighlin;<\/li>\n\n\n\n<li>Mary Clare Moore, Mary Francis Bridgeman y otras veintiuna Hermanas de la Misericordia van, con muy poca antelaci\u00f3n, a Turqu\u00eda y Crimea para cuidar a soldados heridos y moribundos durante la Guerra de Crimea, y viven all\u00ed en cuarteles y caba\u00f1as, con privaciones, enfermedades y miseria incre\u00edblemente desgarradoras;<\/li>\n\n\n\n<li>Mary Winifred Sprey muriendo de c\u00f3lera y Mary Elizabeth Butler muriendo de tifus, entre soldados enfermos y heridos en Crimea a quienes hab\u00edan mostrado el tierno rostro de Dios;<\/li>\n\n\n\n<li>Mary Gonzaga Barrie, Mary Stanislaus Jones y otras hermanas que lucharon durante m\u00e1s de dos a\u00f1os con el Arzobispo Henry Manning para mantener abierto el hospital que hab\u00edan fundado para enfermos incurables en Great Ormond Street en Londres;<\/li>\n\n\n\n<li>Mary Clare Moore mantuvo correspondencia con Florence Nightingale durante casi veinte a\u00f1os, hasta la muerte de Clara, y le envi\u00f3 libros de lectura espiritual que Florencia atesoraba: obras de Gertrudis la Grande, Catalina de Siena, Teresa de \u00c1vila y Juan de la Cruz.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Esta lista ni siquiera empieza a contar la historia de nuestras antecesoras en la Misericordia. Pero de una cosa estoy segura, por todas las pruebas que he visto:<\/p>\n\n\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en las cartas que estas mujeres escribieron a aquellas personas a quienes sirvieron,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en los lugares donde eligieron vivir,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en sus visitas a enfermos, moribundos y encarcelados,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en las aulas donde ense\u00f1aban,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en la instrucci\u00f3n de adultos que impart\u00edan,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en los hospitales donde cuidaban,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en sus conversaciones con obispos moribundos y hu\u00e9rfanos sin hogar,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">en su apariencia p\u00fablica y en el ejemplo de sus vidas,<\/p>\n\n\n<p>estas mujeres de la Misericordia hablaban expl\u00edcitamente de, por y para Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Utilizaban el nombre de Dios y hablaban en voz alta del Dios que comprend\u00edan. No eran t\u00edmidas a la hora de explicar el amor de Dios por la humanidad; no eran reacias a nombrar los grandes misterios de la vida redentora de Jes\u00fas; no tem\u00edan declarar p\u00fablicamente su propia fe y esperanza en Dios, y su propia confianza en la presencia amorosa y activa del Esp\u00edritu de Dios en el mundo. Sus voces no se fundieron en el entorno secular. Conoc\u00edan el significado expl\u00edcito y la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica de su anillo de plata.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El anillo de plata de Catalina McAuley<\/h2>\n\n\n\n<p>El precedente b\u00edblico de nuestro anillo de plata no es una alianza de casamiento, sino un anillo de sello. En el Antiguo Testamento, el anillo para el dedo era casi siempre un anillo grabado con un sello. El sello se utilizaba para marcar la autoridad personal conferida al portador del anillo o para dar autoridad personal a un documento. El anillo con su sello serv\u00eda de firma y compromiso. Era vital para la autenticidad del sello que se conservara la claridad de su imagen grabada y que se llevara siempre encima.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando muri\u00f3 Catalina McAuley, le quitaron el anillo de plata del dedo y se lo dieron a Mary Juliana (Ellen) Delany cuando profes\u00f3 sus votos. Juliana acab\u00f3 sirviendo en la comunidad de Belfast, y el anillo de plata de Catalina McAuley se conserva all\u00ed. En una reuni\u00f3n de archiveras irlandesas celebrada en la calle Baggot el pasado mes de junio, las que est\u00e1bamos presentes tuvimos el privilegio de sostener y ponernos el anillo de Catalina. Para cada una de nosotras, ese encuentro silencioso con el anillo de Catalina estaba lleno de sentido. Volvemos a ponernos nuestros propios anillos de plata con una comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s profunda de lo que significan y a lo que obligan.<\/p>\n\n\n\n<p>El anillo de plata de Catalina tiene grabados dos lemas: en el interior, las palabras de Mar\u00eda, \u00abFiat voluntas tua\u00bb (H\u00e1gase tu voluntad); y en el exterior, las palabras, \u00abAd majorem Dei gloriam\u00bb (A mayor gloria de Dios). Creo que estos lemas describen bien su respuesta interior a la llamada de Dios a la profec\u00eda y su labor prof\u00e9tica p\u00fablica: sus expresiones de, por y para Dios. Estos lemas hablan de la purificaci\u00f3n interior de su deseo y de la mayor revelaci\u00f3n de la misericordia de Dios a la que entreg\u00f3 su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy no tenemos aqu\u00ed el anillo de Catalina. No podemos poseer su anillo de plata. Sus tiempos hist\u00f3ricos no son nuestros tiempos, y ella no puede vivir nuestra vocaci\u00f3n prof\u00e9tica por nosotras. Pero podemos encontrar en el ejemplo de su vida la inspiraci\u00f3n para tomarnos en serio nuestros propios anillos de plata, no simplemente como el registro de un acontecimiento pasado, sino como el sello grabado y el signo de una realidad presente y de una obligaci\u00f3n presente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; En el anillo de cada una de nosotras hay un lema grabado: uno que elegimos \u00aben nuestra juventud\u00bb, cuando quiz\u00e1 apenas nos d\u00e1bamos cuenta del pleno llamado de la brasa viva de la palabra de Dios en nuestras vidas. Quiz\u00e1 haya llegado el momento de que examinemos esos lemas, esos sellos de Dios sobre nuestras vidas. Si estas palabras-lema siguen siendo la voz de Dios para nosotras, viv\u00e1moslas. Si estas palabras-lema ya no son el lenguaje que expresa con mayor urgencia la llamada potenciadora de Dios en nuestras vidas, entonces volvamos a grabar nuestros anillos con las palabras purificadoras de la voz que nos llama a la profec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes laboran con nosotras, como asociadas\/os, colaboradores de trabajo y seguidores de Catalina McAuley, tambi\u00e9n se unen al compromiso y al significado de estos anillos, en cualquiera de las formas en que escuchen sus propias llamadas a profetizar la Misericordia de Dios. Se unen a la compa\u00f1\u00eda de decenas de mujeres y hombres laicos sin cuya ayuda nunca se habr\u00edan fundado las Hermanas de la Misericordia, y sin cuya compa\u00f1\u00eda continua no se proclamar\u00e1 amplia y visiblemente la profec\u00eda a la que est\u00e1 llamada la comunidad de la Misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que m\u00e1s he querido destacar en estas reflexiones sobre la vida y la obra prof\u00e9ticas de Catalina McAuley y de las primeras Hermanas de la Misericordia es el car\u00e1cter visible, audible de, desde, y para Dios de su voz prof\u00e9tica. Se movieron por este mundo y fueron conocidas en este mundo como mujeres de Dios, mujeres que actuaban <em>por<\/em> deseo de Dios, mujeres que hablaban por Dios y <em>por<\/em> la misericordia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed se entendieron a s\u00ed mismas:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>como mensajeras del consuelo de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como portadoras del consuelo de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como defensoras de los pobres de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como proclamadoras del reino de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como maestras de la palabra de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como nodrizas de la sanaci\u00f3n de Dios,<\/li>\n\n\n\n<li>como casa humana de la Misericordia de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Cuando Catalina hizo vestidos nuevos para doscientas ni\u00f1as muy pobres de Bermondsey; cuando se regocijaba al pensar que todo el dinero del bazar de Limerick se convertir\u00eda en \u00abpan, caldo y mantas\u00bb para los pobres (Neumann, ed., p. 275); cuando lament\u00f3 la muerte de tres hermanas en doce d\u00edas en 1840, en Dubl\u00edn, Cork y Limerick; cuando luch\u00f3 poderosamente para crear una lavander\u00eda comercial en la calle Baggot, para que las ni\u00f1as y mujeres de la Casa de la Misericordia tuvieran una fuente de empleo e ingresos, en todos estos eventos ordinarios de su vida busc\u00f3 hablar p\u00fablicamente de y para Dios y nutrir a una comunidad prof\u00e9tica visible que por sus palabras y obras declaraba la revelaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Revigorizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Al hablar de la maravillosa revigorizaci\u00f3n de la vida de Mary Aloysius Scott, una vez que fue a Birr como superiora de la nueva fundaci\u00f3n, Catalina dijo del comportamiento anterior de Mary Aloysius: \u00abPonemos nuestras velas debajo de un celem\u00edn\u00bb (Neumann, ed. 291).<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso ahora, Catalina no quiere que pongamos nuestra luz bajo un celem\u00edn, por poco exigente e incansable que sea, sino que \u00abdebe brillar ante los ojos de las personas la luz que hay en ustedes, a fin de que ellas vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que est\u00e1 en el cielo\u00bb (Mt 5,&nbsp;16).<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 tengamos que preguntarnos si nuestra luz ha estado, en cierta medida, bajo un celem\u00edn en los \u00faltimos a\u00f1os, nuestra luz prof\u00e9tica personal y corporativa. \u00bfLa llamada prof\u00e9tica de nuestro anillo de plata ha quedado algo oculta a la vista del p\u00fablico? \u00bfSe ha desdibujado un poco el sello visible del reclamo de Dios sobre nuestras vidas? \u00bfNuestra expresi\u00f3n prof\u00e9tica ha sido algo inaudible?<\/p>\n\n\n\n<p>En junio de 1841, el Obispo John England visit\u00f3 la calle Baggot, con la esperanza de reclutar una comunidad de Hermanas de la Misericordia para una fundaci\u00f3n en Charleston, Carolina del Sur. Aunque Catalina no pod\u00eda prescindir de ninguna hermana en ese momento, reclut\u00f3 a la postulante m\u00e1s peque\u00f1a de la comunidad para gastarle una broma al obispo, y luego describi\u00f3 la diversi\u00f3n en una carta a Mary Aloysius Scott:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Despu\u00e9s del desayuno, reunimos a todas las tropas de todas partes en la sala comunitaria: lavander\u00eda, comedor, etc., etc. Por casualidad vinieron 2 de Kingstown, e hicimos una gran reuni\u00f3n. La pregunta la formula Su Excelencia Reverend\u00edsima desde la C\u00e1tedra: \u00ab\u00bfQui\u00e9n vendr\u00e1 a Charleston conmigo para actuar como superiora?\u00bb. La \u00fanica que se ofreci\u00f3 para ocupar el cargo fue la Hna. Margaret Teresa Dwyer, lo que provoc\u00f3 grandes risas. Lo hab\u00eda acordado antes con ella, pero no cre\u00eda que tuviera valor. Su Excelencia Reverend\u00edsima se vio obligado a reconocer que somos pobres dependientes del velo blanco y la toca. Ciertamente parecemos una comunidad que ha querido tiempo para llegar a la madurez, reducida de nuevo a la infancia como estamos. (Neumann, ed. 347)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Obras citadas<\/h3>\n\n\n\n<p>Neumann, Mary Ignatia, RSM, ed. <em>Letters of Catalina McAuley, 1827-1841.<\/em> Baltimore: Helicon, 1969.<\/p>\n\n\n\n<p>Sullivan, Mary C., RSM.<em> Catherine McAuley and the Tradition of Mercy.<\/em> Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1995.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background\">Publicado originalmente en ingl\u00e9s en <em>The MAST Journal <\/em>Volumen 8 N\u00famero 1 (1997). <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-article pdfprnt-bottom-right\"><a href=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/424?print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-pdf-title\">Print or Save as PDF<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra \u00abprof\u00e9tico\u00bb se utiliza a menudo en relaci\u00f3n con la vida religiosa: como una exhortaci\u00f3n, una queja, un elogio, una seguridad, una definici\u00f3n, una descripci\u00f3n. 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