{"id":421,"date":"2025-05-15T00:37:06","date_gmt":"2025-05-15T04:37:06","guid":{"rendered":"https:\/\/themastjournal.org\/?post_type=article&#038;p=421"},"modified":"2025-05-23T09:39:31","modified_gmt":"2025-05-23T13:39:31","slug":"metodos-de-desarrollo-del-liderazgo-de-catalina-mcauley-es","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/metodos-de-desarrollo-del-liderazgo-de-catalina-mcauley-es\/","title":{"rendered":"M\u00e9todos de desarrollo del liderazgo de Catalina McAuley"},"content":{"rendered":"\n<p>El liderazgo espiritual implica al menos tres esfuerzos por parte de cada l\u00edder religioso\/a, o eclesial:<\/p>\n\n\n\n<p>* <em>energizar<\/em> a un grupo en torno a un prop\u00f3sito com\u00fan que merezca la pena;<\/p>\n\n\n\n<p>* <em>evocar<\/em> constantemente esa nueva visi\u00f3n y dedicaci\u00f3n a ese prop\u00f3sito com\u00fan;<\/p>\n\n\n\n<p>* <em>nutrir<\/em> diariamente al resto de l\u00edderes: grandes \u00abseguidores\u00bb, si se quiere, del l\u00edder original de su prop\u00f3sito com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el liderazgo no fomenta l\u00edderes para el futuro, no ser\u00e1 un liderazgo duradero como el que vemos en Jes\u00fas de Nazaret. Adem\u00e1s, carecer\u00e1 de la pasi\u00f3n energizante y del empoderamiento que conducen al compromiso continuo con un prop\u00f3sito com\u00fan que es duradero y valioso en s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de los m\u00e9todos de desarrollo del liderazgo de Catalina McAuley es hablar de actitudes y comportamientos en ella que no suenan como \u00abm\u00e9todos\u00bb en absoluto. No las encontrar\u00e1s enumeradas en ning\u00fan libro sobre desarrollo del liderazgo, salvo en los m\u00e1s sabios y reflexivos, cuyos autores comprenden c\u00f3mo se mueve a grupos de buenas personas hacia fines superiores a ellos mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero he aqu\u00ed mi breve lista de los m\u00e9todos de Catalina McAuley para el desarrollo del liderazgo:<\/p>\n\n\n\n<p>1. su propio buen ejemplo<\/p>\n\n\n\n<p>2. sus palabras habladas y escritas<\/p>\n\n\n\n<p>3. su afecto y su amor<\/p>\n\n\n\n<p>4. su pureza de intenci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>5. su voluntad de iniciar, de aventurarse en lo desconocido<\/p>\n\n\n\n<p>6. su confianza en la capacidad de las dem\u00e1s personas para crecer y desarrollarse<\/p>\n\n\n\n<p>7. su \u00e9nfasis en la comunidad y su objetivo com\u00fan<\/p>\n\n\n\n<p>8. su alegr\u00eda, sentido del humor y desinter\u00e9s<\/p>\n\n\n\n<p>Por estos medios Catalina nutri\u00f3 el liderazgo de todas las primeras Hermanas de la Misericordia. De ellas, en su mayor\u00eda j\u00f3venes y relativamente pocas, han salido todas las obras de misericordia de todas las congregaciones de las Hermanas de la Misericordia que hay hoy en el mundo, en muchas islas y en casi todos los continentes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Buen ejemplo<\/h2>\n\n\n\n<p>Catalina estaba convencida de que se aprende m\u00e1s con el ejemplo que con los preceptos o las palabras, y de que, si queremos ense\u00f1ar algo a los dem\u00e1s, primero debemos hacerlo nosotras mismas. Sent\u00eda firmemente que \u00e9sta era la forma principal en que Jes\u00fas guiaba a sus disc\u00edpulos, y nos gu\u00eda a nosotras. Los cuatro evangelios est\u00e1n llenos del ejemplo de Jes\u00fas y de invitaciones a seguirle. Como dice en su ensayo \u00abEsp\u00edritu del Instituto\u00bb, \u00abdebemos primero hacer nosotras lo que queremos llevar a otros que hagan\u00bb.<sup>1<\/sup> Ese tipo de liderazgo inspira y anima, gu\u00eda y ense\u00f1a de manera duradera.<\/p>\n\n\n\n<p>Catalina no dijo: \u00abS\u00edgueme\u00bb. Ella dijo: \u00ab[Tengan] alg\u00fan parecido con nuestro Querido Redentor\u00bb\u2014 \u00abSigan Su propio modelo\u00bb.<sup>2<\/sup> En sus <em>Dichos pr\u00e1cticos<\/em> compilados por Mary Clare Moore, Catalina dice que Jes\u00fas \u00abdijo e hizo\u00bb lo que dijo e hizo, no es que simplemente debamos hablar de ello, sino que debemos \u00abmostrarlo en nuestras vidas, en nuestra pr\u00e1ctica diaria\u00bb.<sup>3<\/sup> Por lo tanto, ense\u00f1\u00f3 a las primeras Hermanas de la Misericordia a cuidar humilde y gentilmente a los enfermos mediante la forma en que lo hac\u00eda ella misma, en la calle Baggot y en las chozas de los pobres. Les ense\u00f1\u00f3 a hacerse amigos de los ni\u00f1os hu\u00e9rfanos con la ternura con que ella misma lo hac\u00eda. Inspir\u00f3 y anim\u00f3 a sus hermanas con su propio cuidado de las ni\u00f1as descalzas de la escuela de la calle Baggot, su propia acogida a las sirvientas sin techo, su propia generosidad y abnegaci\u00f3n, y sus propios viajes largos y dif\u00edciles para establecer nuevas obras de misericordia. No se limit\u00f3 a organizar el ministerio de otras; se arremang\u00f3 (quiz\u00e1 literalmente) y realiz\u00f3 ese ministerio ella misma.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Palabras habladas y escritas<\/h2>\n\n\n\n<p>Catalina tambi\u00e9n desarroll\u00f3 el liderazgo espiritual de las primeras hermanas mediante sus palabras habladas y escritas. Reconoc\u00eda, en s\u00ed misma y en quienes dirig\u00eda, la necesidad de un aprendizaje continuo, y estaba dispuesta a dedicarle tiempo y atenci\u00f3n. La Regla que compuso, su ensayo \u00abEsp\u00edritu del Instituto\u00bb, sus cartas y los manuscritos biogr\u00e1ficos escritos por sus contempor\u00e1neas inmediatas est\u00e1n llenos de sus palabras de instrucci\u00f3n animadora, escritas y habladas. Por estos medios verbales, busc\u00f3 constantemente formar mujeres y comunidades de la Misericordia que ser\u00edan futuras l\u00edderes, que soportar\u00edan, con celo y fidelidad, y que seguir\u00edan siendo, con la ayuda de Dios, algo del \u00abfuego que Cristo arroj\u00f3 sobre la tierra, encendi\u00e9ndolo\u00bb.<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Este fue el desarrollo del liderazgo en la espiritualidad de la Misericordia y la misi\u00f3n de la Misericordia. Y las primeras Hermanas de la Misericordia parecen nunca haber olvidado las palabras alentadoras y energizantes de Catalina, como lo muestran sus propias vidas, escritos y liderazgo futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Afecto y amor<\/h2>\n\n\n\n<p>&nbsp;Probablemente, la caracter\u00edstica m\u00e1s eficaz, aunque no programada, de los esfuerzos de Catalina por desarrollar el liderazgo fue simplemente su afecto y amor por aquellas a quienes dirig\u00eda. Ciertamente, en Catalina esto no fue artificioso. Fue, creo, un aspecto clave de su carisma, su don de Dios como nuestra primera l\u00edder.<\/p>\n\n\n\n<p>Catalina amaba de verdad a las primeras Hermanas de la Misericordia y a menudo se lo dec\u00eda. Sab\u00edan que las quer\u00eda, individualmente y como grupo. Sus cartas a ellas est\u00e1n llenas de expresiones como \u00abmi m\u00e1s afectuoso cari\u00f1o a todas\u00bb y \u00ab mi m\u00e1s afectuoso cari\u00f1o\u00bb.<sup>5<\/sup> Ella se llama a s\u00ed misma \u00abtu siempre muy afectuosamente unida M. C. McAuley\u00bb, \u00abtu siempre muy afectuosa M. C. McAuley\u00bb, \u00abtu vieja amiga\u00bb y \u00abtu propia vieja y afectuosa M. C. McAuley\u00bb.<sup>6<\/sup> Ursula Frayne es \u00abmi hija m\u00e1s querida\u00bb, Frances Warde es \u00abmi hija mayor m\u00e1s querida\u00bb, Clare Moore es \u00abnuestra querida y vieja compa\u00f1era\u00bb y la postulante Anna Maria Harnett es \u00abmi m\u00e1s querida y mi m\u00e1s peque\u00f1a hija\u00bb.<sup>7<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El amor de Catalina por sus hermanas era aut\u00e9ntico y capacitador. Era el amor y el afecto que describi\u00f3 en el cap\u00edtulo sobre \u00abUni\u00f3n y caridad\u00bb de la Regla de la Misericordia que compuso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Esto [la uni\u00f3n y el amor mutuos] deben esforzarse por mantener y abrigar tan perfectamente entre s\u00ed que vivan juntas como si no tuvieran m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n y una sola alma en Dios. Este amor mutuo debe ser tal que emule el amor y la uni\u00f3n de los Bienaventurados en el Cielo.<sup>8<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los analistas modernos del liderazgo se acercan a nombrar el don de Catalina para el liderazgo afectuoso, aunque con palabras diferentes. Warren Bennis dice sobre el buen liderazgo y sus efectos \u00abLa gente se siente significativa&#8230; Cada una siente en que&#8230; ella hace una diferencia en el \u00e9xito de la organizaci\u00f3n\u00bb, que \u00abson parte de una comunidad&#8230; una familia, una unidad\u00bb y que \u00ablo que hacen tiene sentido e importancia\u00bb.<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pureza de intenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Tener y mostrar un amor genuino por aquellas a las que una dirige no era, en opini\u00f3n de Catalina, un rasgo prescindible en una l\u00edder religiosa. Adem\u00e1s, para ella estaba \u00edntimamente relacionado con otra de sus cualidades de liderazgo: su pureza de intenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Catalina, solo hab\u00eda una cosa necesaria: la devoci\u00f3n de coraz\u00f3n puro a la voluntad de Dios en nombre del hombre, es decir, a la misi\u00f3n de Dios revelada en y por Jesucristo. Nada m\u00e1s importaba, excepto en relaci\u00f3n con este prop\u00f3sito primordial y misericordioso. Como dijo en la Regla que compuso para las Hermanas de la Misericordia: \u00abDios y solo Dios debe ser el motivo principal de todas sus acciones\u00bb.<sup>10<\/sup> Todo lo dem\u00e1s estaba subordinado a eso: lo que ten\u00edan que comer, si ten\u00edan o no una cama, si eran entendidas o incomprendidas por el clero u otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Semejante pureza de intenci\u00f3n exig\u00eda una gran humildad ante la voluntad de Dios. Averiguar \u00abla voluntad de Dios\u00bb en una situaci\u00f3n dada rara vez era un discernimiento f\u00e1cil para Catalina. La voluntad de Dios no era toda en blanco y negro, con luces de ne\u00f3n parpadeando a su alrededor. La mayor\u00eda de las veces, Dios la llamaba a trav\u00e9s de circunstancias grises, y solo pod\u00eda orar y confiar en que Dios la estaba guiando a ella y a sus hermanas, y que Dios estaba haciendo la obra de Dios en ella y en ellas, de manera silenciosa pero infalible. Solo pod\u00eda tratar de aferrarse a la palabra central del Evangelio y a aquellas personas a quienes el Evangelio la llamaba a servir, a cualquier precio que le costara. Esto requer\u00eda una gran integridad y honestidad consigo misma.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Voluntad de iniciar<\/h2>\n\n\n\n<p>&nbsp;La pureza de coraz\u00f3n de Catalina floreci\u00f3 en otra de sus grandes cualidades de liderazgo: su voluntad de iniciar, de ir m\u00e1s all\u00e1 del <em>statu quo<\/em>, de aventurarse en lo desconocido, por el bien del pueblo pobre y sufriente de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 1836 a 1841, Catalina fue, sin que nadie la viera, a Tullamore, Charleville, Cork, Carlow, Limerick, Londres, Galway, Birr y Birmingham, con mujeres de la calle Baggot que apenas pod\u00eda permitirse perder y que se hab\u00edan ofrecido como voluntarias para ir. En varios lugares solo le promet\u00edan una peque\u00f1a casa para vivir, sin ingresos regulares, pero esto no detuvo su misericordioso alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>Anteriormente, cuando la comunidad contaba con solo diez miembros en 1832, y cuando ya estaban administrando una escuela para pobres y un refugio, Catalina, junto con sus hermanas, ofrecieron su ayuda diaria en el hospital contra el c\u00f3lera en la calle Townsend durante la epidemia en Dubl\u00edn. Este trabajo dur\u00f3 siete meses. M\u00e1s tarde, Catalina abri\u00f3 una lavander\u00eda p\u00fablica en la calle Baggot, como medio para apoyar a la Casa de la Misericordia, a pesar de que sab\u00eda muy poco sobre el funcionamiento de una lavander\u00eda comercial.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1835 fund\u00f3 una escuela para pobres en Kingstown con lo que result\u00f3 ser una promesa econ\u00f3mica incumplida por parte del p\u00e1rroco. Para Catalina y la primera comunidad de la Misericordia, la pobreza material voluntaria y la gran sencillez de estilo de vida no eran simplemente ideales religiosos, sino necesidades genuinas, si la comunidad deb\u00eda extender las obras de misericordia a m\u00e1s y m\u00e1s personas que necesitaban desesperadamente ayuda material y espiritual. Cuando dec\u00eda: \u00abDios sabe que preferir\u00eda tener fr\u00edo y hambre que los pobres de Kingstown o de cualquier otro lugar se vean privadas de cualquier consuelo que podamos pagar\u00bb, lo <em>dec\u00eda en serio<\/em>.<sup>11<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Charles Cavanagh, el siempre servicial abogado voluntario y contador financiero de Catalina, aparentemente nunca la hizo, ni la inst\u00f3 a hacer de la prevenci\u00f3n de riesgos una prioridad. Cuando dec\u00eda en 1841: \u00abSiempre hemos confiado ampliamente en la Divina Providencia, y seguiremos haci\u00e9ndolo\u00bb, quer\u00eda decir esto, no solo en un sentido espiritual, sino tambi\u00e9n en un sentido puramente econ\u00f3mico.<sup>12<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Catalina siempre estuvo dispuesta a probar cosas nuevas: celebrar bazares p\u00fablicos y sermones de caridad para recaudar dinero para alimentos y refugio para los pobres enfermos; a\u00f1adir capacitaci\u00f3n laboral durante todo el d\u00eda para las mujeres refugiadas en la Casa de la Misericordia; afiliarse al sistema gubernamental de escuelas nacionales si eso proporcionar\u00eda libros y otros suministros para las ni\u00f1as pobres de la escuela de la calle Baggot; comenzar una escuela de pensiones (con matr\u00edcula pagada) en la calle Baggot (que por cierto fracas\u00f3 miserablemente); e ir a los hospitales de la ciudad para visitar a cat\u00f3licos pobres y enfermos, hospitales donde los ministros cat\u00f3licos generalmente no eran bienvenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el liderazgo de Catalina fue creativo y receptivo a las nuevas necesidades, no se aferr\u00f3 a \u00ablo que hicimos ayer\u00bb, y ello incluso a costa de un gran sacrificio personal. Con el ejemplo de su propia vida, Catalina ense\u00f1\u00f3 a las primeras Hermanas de la Misericordia a estar abiertas a nuevas soluciones a viejos problemas, a priorizar las necesidades humanas por encima de los posibles riesgos y a no tener miedo de iniciar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Confianza en la capacidad de crecimiento de los dem\u00e1s<\/h2>\n\n\n\n<p>Catalina conoc\u00eda nuestro instinto inicial de \u00abponer nuestras velas debajo de un celem\u00edn\u00bb, pero no cre\u00eda que fuera una postura misericordiosa.<sup>13<\/sup> Por lo tanto, todo su m\u00e9todo como l\u00edder fue alentar pacientemente el crecimiento y el desarrollo de sus compa\u00f1eras como l\u00edderes, y ampliar el espacio para su propia iniciativa y creatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las superioras que Catalina llev\u00f3 a las nuevas fundaciones eran casi siempre t\u00edmidas y pusil\u00e1nimes al principio. Mary Ann Doyle se \u00abretiraba\u00bb y \u00abno pod\u00eda soportar ver a extra\u00f1os\u00bb.<sup>14<\/sup> Angela Dunne era mayor que el resto, y las circunstancias en Charleville eran tan desfavorables al principio que se sinti\u00f3 tentada a disolver la comunidad. En Cork, en julio de 1837, Clare Moore, de solo veintitr\u00e9s a\u00f1os en ese momento, estaba \u00abllena de temores y dudas\u00bb.<sup>15<\/sup> En octubre, Catalina dijo de ella: \u00abSigue siendo extremadamente t\u00edmida y no aparecer\u00e1 sin m\u00ed en la ocasi\u00f3n m\u00e1s insignificante, a los visitantes, etc., etc. Promete superar esto\u00bb.<sup>16<\/sup> Y lo super\u00f3, de maneras espectaculares, especialmente como superiora en Bermondsey durante la mayor parte de los treinta y cinco a\u00f1os dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo, en Limerick, Elizabeth Moore ten\u00eda miedo. Como confi\u00f3 Catalina en 1838:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Nunca enviamos al frente a un soldado tan pusil\u00e1nime, ahora que est\u00e1 en el campo de batalla. Har\u00e1 todo el trabajo interior y exterior [por ejemplo, fregar suelos o visitar a enfermos y moribundos], pero para reunirse por negocios \u2014conferir con el Obispo\u2014 concluir con una [nueva] hermana, m\u00e1s vale enviar al ni\u00f1o que abre la puerta&#8230; Se pone blanca como la muerte y sus ojos como la fiebre. Es muy querida, y cuando pasen un poco las alarmas y haya unas cuantas, en la casa, espero que todo vaya bien.<sup>17<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Incluso en Birmingham, Juliana Hardman era, al principio, muy reacia a ser superiora. Pero Catalina sinti\u00f3 \u00abun gran consuelo\u00bb en esa elecci\u00f3n, a pesar de que, como le dijo a Juliana, \u00ablo \u00fanico que lo amarga un poco es el recuerdo de que te doli\u00f3\u00bb.<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9todo de Catalina consist\u00eda siempre en nombrar a las mujeres que sab\u00eda que eran fundamentalmente las mejor cualificadas, creer en su capacidad para crecer y desarrollarse, y luego ayudar pacientemente a ese desarrollo mediante su afecto y consejo, su presencia de apoyo cuando era posible, sus cartas alentadoras y su gratitud y elogio por lo que estaban logrando.<\/p>\n\n\n\n<p>A las Hermanas de la Misericordia les gusta recordar que Catalina dec\u00eda con frecuencia: \u00abTengan cuidado de no hacer demasiadas leyes, porque si aprietas demasiado la cuerda, se romper\u00e1\u00bb.<sup>19<\/sup> El punto de su falta de voluntad de \u00abdar muchas instrucciones positivas sobre cualquier deber\u00bb, excepto las de la Regla, era su deseo de dejar espacio abierto para el celo, la iniciativa y el liderazgo de sus hermanas. Su futuro como l\u00edderes de la Misericordia necesitar\u00eda su capacidad para ver nuevas necesidades, para estar alerta a las nuevas llamadas de Dios y para tener el valor y la confianza de abrazar nuevas oportunidades de actuar misericordiosamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00c9nfasis en la comunidad y su prop\u00f3sito com\u00fan<\/h2>\n\n\n\n<p>&nbsp;El s\u00e9ptimo m\u00e9todo de Catalina para el desarrollo del liderazgo estaba \u00edntimamente relacionado con el resto de sus m\u00e9todos: constantemente pon\u00eda ante las primeras Hermanas de la Misericordia el prop\u00f3sito general y comunitario de la congregaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de Catalina, las Hermanas de la Misericordia estaban <em>juntas<\/em> comprometidas en el gran y doble prop\u00f3sito de someterse a la uni\u00f3n con Dios que Dios deseaba crear en ellas, y de colaborar en las obras de misericordia que Dios les ped\u00eda y realizar\u00eda a trav\u00e9s de ellas. No era obra de Catalina, ni de ellas individualmente, ni en su origen ni en su realizaci\u00f3n. Era obra de Dios, y como ella dec\u00eda repetidamente: \u00abSi somos humildes y sinceras, Dios terminar\u00e1 en nosotras la obra que ha comenzado\u00bb.<sup>20<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Catalina ense\u00f1\u00f3 a las primeras hermanas que las dos obras de Dios en ellas, su uni\u00f3n con Dios y sus obras de misericordia, estaban \u00abtan unidas por nuestra regla &#8230; que se ayudan rec\u00edprocamente\u00bb.<sup>21<\/sup> Es decir, la santidad que Dios deseaba crear en ellas moldear\u00eda y guiar\u00eda sus obras de misericordia, y las obras de misericordia mismas nutrir\u00edan la santidad que Dios deseaba crear en ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con sus palabras habladas y escritas, su ejemplo y su oraci\u00f3n, Catalina intent\u00f3 conducir a las primeras hermanas a esta comprensi\u00f3n de su doble finalidad comunitaria, de su vocaci\u00f3n com\u00fan como Hermanas de la Misericordia, que era mayor que la vida o los esfuerzos de cualquiera de ellas individualmente. Era el \u00abdesignio\u00bb de Dios, totalmente dependiente de la \u00abgu\u00eda\u00bb de Dios.<sup>22<\/sup> Su propio papel era simplemente vigorizarlas constantemente en torno a este prop\u00f3sito com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Alegr\u00eda y abnegaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Para Catalina, la alegr\u00eda era el efecto de la gratitud consciente a Dios, y del reconocimiento agradecido de los dones y promesas de Dios. Cre\u00eda que cuando nos desanimamos, nos mostramos sombr\u00edas y nos presentamos como arrastradores de cruces y l\u00fagubres portadores de cargas, hemos perdido de vista los dones de Dios en nosotros mismos y en los dem\u00e1s, y entonces podemos sernos de poca ayuda mutua.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Catalina, la gran tarea del liderazgo consist\u00eda en animar a las dem\u00e1s a ser l\u00edderes y mostrarles la alegr\u00eda del liderazgo celoso. Para ello, su propia alegr\u00eda era necesaria si deseaba animar y vigorizar a otras l\u00edderes.<\/p>\n\n\n\n<p>La alegr\u00eda de Catalina estaba profundamente relacionada con su humildad y abnegaci\u00f3n y con su propia serenidad y paz ante los dones presentes y las promesas futuras de Dios. No se trataba de una exhibici\u00f3n superficial, sino de una profunda convicci\u00f3n de fe que intent\u00f3 compartir con las primeras Hermanas de la Misericordia, para ayudarlas tambi\u00e9n a ellas a captar este precioso don del Esp\u00edritu de Dios, este fruto de la presencia y del amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, Catalina contribuy\u00f3 de innumerables maneras a la felicidad de las primeras Hermanas: con sus divertidos comentarios y an\u00e9cdotas, sus poemas juguetones, sus burlas e imitaciones inocentes, sus propuestas de \u00abclubs disparatados\u00bb (\u00a1nada menos que en el noviciado!), sus canciones humor\u00edsticas y su aceptaci\u00f3n alegre e incluso jocosa de numerosos inconvenientes. Hay, por supuesto, muchas otras formas de fomentar la felicidad de aquellas a quienes una dirige, pero todas ellas requieren que una encuentre en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed misma la fe, el amor y la gratitud que son las fuentes de la verdadera alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Al final, cualquier l\u00edder que se comprometa a desarrollar la capacidad de liderazgo de las dem\u00e1s, de las que vendr\u00e1n despu\u00e9s de ella, debe tomar la decisi\u00f3n consciente de disminuir gradualmente su propio papel e influencia. Este repliegue tranquilo al margen ampl\u00eda a\u00fan m\u00e1s el espacio para las futuras l\u00edderes. No tiene que ser dram\u00e1tico ni \u00abanunciado\u00bb. S\u00f3lo tiene que ser afectuoso y alegre, y confiar plenamente en aquellas cuya capacidad de liderazgo se ha intentado desarrollar durante mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Catalina McAuley entr\u00f3 conscientemente en esta fase final de su liderazgo es claramente evidente en los \u00faltimos meses de su vida. Al final, la culminaci\u00f3n de todos sus esfuerzos de desarrollo del liderazgo puede verse en su respuesta sencilla y confiada a una pregunta que le hicieron en su lecho de muerte. Cuando \u00abse le pidi\u00f3 que nombrara a la hermana a quien le gustar\u00eda sucederla, simplemente respondi\u00f3: \u201cLas Constituciones dan a las hermanas la libertad de elegir por s\u00ed mismas, y no interferir\u00e9\u201d\u00bb.<sup>23<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Signos notables de la fecundidad de los esfuerzos de Catalina por desarrollar el liderazgo pueden verse en las vidas, obras y difusi\u00f3n mundial de las Hermanas de la Misericordia en los 175 a\u00f1os que siguieron a su muerte, y particularmente en las primeras mujeres de la Misericordia cuyas biograf\u00edas y liderazgo se relatan en este n\u00famero de la Revista MAST. La gu\u00eda de Catalina, a menudo mediante su propio ejemplo sin palabras y su confianza amorosa y paciente, permiti\u00f3 que estas mujeres se convirtieran en las l\u00edderes de la Misericordia que Dios deseaba que fueran. Hoy podemos tener pocas dudas de que, en alg\u00fan lugar en el pleno abrazo de la gran Misericordia de Dios, ella ahora est\u00e1 reunida con ellas, todav\u00eda sonriendo, y una vez m\u00e1s dici\u00e9ndonos a todas las dem\u00e1s:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center\">Estoy encantada de encontrarte tan feliz, nunca ser\u00e1s de otra manera mientras el esp\u00edritu de tu vocaci\u00f3n religiosa anima tus acciones&#8230; Como estoy segura de que \u00e9ste es el camino que sigues, la felicidad debe esperarte, aunque tengas mucho que deplorar y muchos cargos que formular contra ti misma&#8230; Todas unidas en afectuoso amor hacia ti. Ruega por m\u00ed, tu vieja amiga&#8230;<br>Tu siempre afectuosa,<br>M. C. McAuley.<sup>24<\/sup><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h3>\n\n\n\n<p>1 Mary C. Sullivan, The Correspondence of Catherine McAuley, 1818-1841 (La correspondencia de Catalina McAuley, 1818-1841) (Washington, D.C: The Catholic University of America Press, 2004), 463. En adelante citado como CCMcA.<\/p>\n\n\n\n<p>2 CCMcA, 385, 390.<\/p>\n\n\n\n<p>3 Mary Clare Moore, comp., The Practical Sayings&#8230; of Catherine McAuley [Los dichos pr\u00e1cticos&#8230; de Catalina McAuley] (London: Burns, Oates, 1868). Edici\u00f3n reimpresa: Mary C. Sullivan, ed. (Rochester, N.Y.: Sisters of Mercy of the Americas, 2010), 25. En lo sucesivo citado como PS.<\/p>\n\n\n\n<p>4 CCMcA, 270, 282.<\/p>\n\n\n\n<p>5 Ib\u00eddem, 418, 205.<\/p>\n\n\n\n<p>6 Ib\u00eddem, 275, 259, 362, 300.<\/p>\n\n\n\n<p>7 Ib\u00eddem, 192, 369, 406, 83.<\/p>\n\n\n\n<p>8 Mary C. Sullivan, Catherine McAuley and the Tradition of Mercy [Catalina McAuley y la tradici\u00f3n de la Misericordia] (Notre Dame, Ind.: University of Notre Dame Press, 1995, 2000), 304. En lo sucesivo citado como CMcATM.<\/p>\n\n\n\n<p>9 Warren Bennis, Why Leaders Can\u2019t Lead [Por qu\u00e9 las\/os l\u00edderes no pueden liderar] (San Francisco: Jossey-Bass, 1990), 23.<\/p>\n\n\n\n<p>10 CMcATM, 300.<\/p>\n\n\n\n<p>11 CCMcA, 104.<\/p>\n\n\n\n<p>12 Ib\u00eddem, 439.<\/p>\n\n\n\n<p>13 Ib\u00eddem, 346.<\/p>\n\n\n\n<p>14 CMcATM, 98.<\/p>\n\n\n\n<p>15 CCMcA, 92.<\/p>\n\n\n\n<p>16 Ib\u00eddem, 94-95.<\/p>\n\n\n\n<p>17 Ib\u00eddem, 159.<\/p>\n\n\n\n<p>18 Ib\u00eddem, 444.<\/p>\n\n\n\n<p>19 CMcATM, 179.<\/p>\n\n\n\n<p>20 PS, 3.<\/p>\n\n\n\n<p>21 CCMcA, 458-59.<\/p>\n\n\n\n<p>22 Ib\u00eddem, 179.<\/p>\n\n\n\n<p>23 PS, 29.<\/p>\n\n\n\n<p>24 CCMcA, 320, 362.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-pale-cyan-blue-background-color has-background\">Publicado originalmente en ingl\u00e9s en\u00a0<em>The MAST Journal\u00a0<\/em>Volumen 22 N\u00famero 2 (2014).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-article pdfprnt-bottom-right\"><a href=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/421?print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-pdf-title\">Print or Save as PDF<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si el liderazgo no fomenta l\u00edderes para el futuro, no ser\u00e1 un liderazgo duradero como el que vemos en Jes\u00fas de Nazaret. 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