{"id":1419,"date":"2026-05-15T08:53:26","date_gmt":"2026-05-15T12:53:26","guid":{"rendered":"https:\/\/themastjournal.org\/?post_type=article&#038;p=1419"},"modified":"2026-05-15T08:53:26","modified_gmt":"2026-05-15T12:53:26","slug":"una-suplica-para-lamentar","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/","title":{"rendered":"Una s\u00faplica para lamentar"},"content":{"rendered":"\n<p>El 24 de septiembre de 2025, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, se dirigi\u00f3 a la Asamblea General de las Naciones Unidas para hablar sobre el \u00abnuevo orden mundial\u00bb. Su presentaci\u00f3n se titulaba: \u00abLos fundamentos de la pol\u00edtica exterior: Valores, intereses y poder\u00bb.<sup>1<\/sup>&nbsp;Aunque mesurado en muchos aspectos, fue un lamento para el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En las Escrituras hebreas solemos leer c\u00f3mo los profetas se lamentaban ante su Se\u00f1or cuando se encontraban en situaciones graves, normalmente porque sus l\u00edderes, o el pueblo, o todos los implicados no alineaban sus valores, intereses y poder en una direcci\u00f3n ortodoxa y religiosamente \u00f3ptima.&nbsp;Tanto entonces como ahora, cuando se nos desequilibran las cosas b\u00e1sicas, lo pasamos mal, y algunos siempre lo pasan peor que otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a lo largo de los \u00faltimos siglos, e incluso de las \u00faltimas d\u00e9cadas, vemos lo que los fil\u00f3sofos y te\u00f3logos denominan un \u00abgiro hacia el sujeto\u00bb, una mayor atenci\u00f3n a los valores, los intereses y el poder humanos, lo que supone, en cierta medida, menospreciar&nbsp;lo que las tradiciones abrah\u00e1micas describen como lo Trascendente.&nbsp;Las razones de este cambio siguen&nbsp;siendo objeto de debate, pero entre ellas se encuentran el poder y el alcance de la ciencia y la tecnolog\u00eda, as\u00ed como la demanda de la gente de&nbsp;mayor&nbsp;autonom\u00eda, libertad y derechos humanos.&nbsp;Adem\u00e1s, aunque el tema de \u00abDios\u00bb est\u00e1 m\u00e1s vivo que nunca, no hay una sola voz que hable en nombre de todos.&nbsp;El espectro es amplio: hay creyentes, distintos tipos de creyentes, no creyentes, no creyentes que aun as\u00ed aprecian lo que ofrecen las religiones, y quienes simplemente no est\u00e1n interesados, todos code\u00e1ndose en persona y en l\u00ednea, a veces con respeto y a veces con violencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las tensiones persisten, hay un reconocimiento general en que existen diversos puntos de vista y matices sobre lo que la gente quiere decir cuando habla de \u00abDios\u00bb, as\u00ed como sobre los valores, los intereses y el poder de Dios.&nbsp;Sin duda, siguen existiendo dudas sobre si Dios o los dioses existen o no, o si existe una conciencia universal dotada de fortaleza moral y relacional.&nbsp;Sin embargo, justo ah\u00ed, en la encrucijada entre esa mirada vertical y esa horizontal, nos debatimos entre qu\u00e9 valorar, qu\u00e9 intereses compartimos y c\u00f3mo conseguir poder, usarlo, compartirlo e incluso renunciar a \u00e9l.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque los valores, los intereses y el poder influyen y dan forma a nuestras alegr\u00edas y sufrimientos de mil maneras diferentes, todos los corazones humanos coinciden en experimentar cierto grado de sufrimiento y dolor, y a veces algunos sienten que no hay nada que hacer m\u00e1s que dejarse llevar por la tristeza y el llanto. Nos lamentamos, pero \u00bfante qui\u00e9n?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"213\" height=\"285\" src=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/image-12.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1420\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Foto de MP Cancienne&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lamentarse es estar triste.&nbsp;Es un tipo de dolor tan intenso que nos empapa hasta que se nos secan las l\u00e1grimas. Habla de un dolor y un desarraigo incomprensibles.&nbsp;El lamento en s\u00ed mismo no alivia la desesperaci\u00f3n del alma ni nos ayuda a superar nuestra p\u00e9rdida, pero no podemos hacer otra cosa que esto que llamamos \u00ablamento\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el estrado de la Asamblea General de la ONU, el presidente Stubb\u202f<em>se lament\u00f3<\/em>\u202fante los l\u00edderes mundiales y sus colegas, tal y como muchos han hecho antes que \u00e9l.&nbsp;Insisti\u00f3, incluso con ese tono mesurado que le caracteriza, en que los l\u00edderes mundiales deben esforzarse m\u00e1s por mantener y apoyar los foros internacionales de di\u00e1logo y negociaci\u00f3n en aras de la cordura y la vida en la Tierra. Hizo lo que muchos profetas de distintas tradiciones religiosas y pol\u00edticas han hecho durante siglos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Habl\u00f3 desde la introspecci\u00f3n, desde un dolor y una preocupaci\u00f3n bien fundados, desde la compasi\u00f3n por quienes sufren hoy y ma\u00f1ana, y desde un lugar en el que j\u00f3venes y mayores se enfrentan con franqueza a lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal, aunque rara vez sea tan sencillo.&nbsp;Profetas que hablan con integridad y humildad, como Martin Luther King, Gandhi,&nbsp;Wangari&nbsp;Maathai, Jane Goodall o Catalina McAuley, que nos invitan a expresar lo m\u00e1s fielmente posible lo que es verdadero y bueno, sabiendo que nos quedaremos cortos y que tendremos que decidir juntos qu\u00e9 hacer cuando algunos se salgan del camino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Frustrado, pero con dignidad, hizo un llamamiento a las naciones para que compartieran una visi\u00f3n y un compromiso comunes, basados en valores en los que la mayor\u00eda pueda estar de acuerdo o, al menos, reconocer, y a\u00f1adi\u00f3 que, aunque las personas y las naciones de todo el planeta tengan intereses diferentes, debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de centrarnos \u00fanicamente en las victorias transaccionales de nuestro equipo. Su discurso termin\u00f3 hablando del poder.&nbsp;Aqu\u00ed afirm\u00f3 que el poder es algo m\u00e1s que la fuerza bruta que se aferra sin piedad al primer puesto, o una potencia que enfrenta desaf\u00edos al poderoso.&nbsp;En cambio, Stubb afirm\u00f3 que el verdadero poder se basa en la legitimidad, la integridad y la cooperaci\u00f3n internacional, todo ello recogido en normas jur\u00eddicas que promueven la paz, el desarrollo sostenible y la dignidad humana.&nbsp;Estaba lamentando, a su modo y en cierto \u00e1mbito, la grave condici\u00f3n de nuestro tiempo.&nbsp;Le rog\u00f3 a la humanidad que sintiera el peso del sufrimiento, que viera la crisis y que se dejara llevar hasta ese lugar en el que tenemos que afrontar la realidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta \u00e9poca de cambios r\u00e1pidos y trascendentales, la realidad es que algunos valores fundamentales est\u00e1n en peligro.&nbsp;Por ejemplo, en Estados Unidos se est\u00e1n dejando de lado incluso las \u00abreglas de la guerra\u00bb m\u00e1s aceptadas y perfeccionadas.<sup>2<\/sup>&nbsp;Sentimos angustia y miedo ante lo que se est\u00e1 desmantelando: los principios y normas b\u00e1sicos relacionados con la guerra.&nbsp;En una \u00e9poca en la que las armas y los medios letales est\u00e1n por todas partes, habr\u00eda que replantearse las preguntas fundamentales sobre el prop\u00f3sito, el uso y las normas de la \u00abguerra\u00bb.&nbsp;Sin embargo, los principios b\u00e1sicos de la decencia se est\u00e1n descartando por considerarse un obst\u00e1culo para alcanzar la victoria.&nbsp;Esto no tiene palabras, es&nbsp;<em>lamentable<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En tiempos dif\u00edciles, los profetas&nbsp;se alzaban y animaban a la gente a abrir los ojos, a ver lo que estaba pasando, a identificar los valores necesarios para sobrevivir, y a hacerlo en di\u00e1logo con una preocupaci\u00f3n m\u00e1s amplia por el bien com\u00fan, a recordar al pr\u00f3jimo, al forastero, al extranjero, incluso a los enemigos, y a tomar la iniciativa y la responsabilidad, usando el poder de cada uno para hacer que las cosas vayan hacia el bien, sabiendo que habr\u00e1 un precio que pagar.&nbsp;Hoy en d\u00eda, no solo nos fijamos en las personas con dotes de liderazgo, sino tambi\u00e9n en los grupos y organizaciones que nos ayudan a poner en marcha, de forma colaborativa, visiones prof\u00e9ticas.&nbsp;Juntos preguntamos: \u00bfC\u00f3mo podemos vivir, trabajar y prosperar de forma justa, creativa y sostenible, y evitar caer en la violencia y la anarqu\u00eda, que deja en manos de los m\u00e1s poderosos o de los m\u00e1s astutos \u2014ese \u00abpoder oculto\u00bb\u2014 la posibilidad de tomar lo que quieran, dejando a los dem\u00e1s lo que puedan recoger de los campos segados?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos tiempos dan miedo si pensamos en la cantidad de problemas graves que tenemos delante, aunque no nos apetezca enfrentarnos a ellos; muchos de ellos son fruto de la codicia humana y del deseo de satisfacci\u00f3n a corto plazo.&nbsp;Pero muchos de nuestros problemas surgen de la simple inocencia, la ignorancia o el enga\u00f1o, y tienen ra\u00edces que se remontan a siglos atr\u00e1s y que tienen que ver con c\u00f3mo entend\u00edamos el mundo y nuestro lugar en \u00e9l.&nbsp;En parte porque&nbsp;nos aferr\u00e1bamos a ideas que ya no funcionaban, pero no pod\u00edamos dejarlas ir. Algunos problemas solo se volvieron problem\u00e1ticos y cr\u00edticos al&nbsp;ampliar&nbsp;su escala para satisfacer las necesidades de una poblaci\u00f3n humana en crecimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, independientemente de c\u00f3mo hayamos llegado a este momento de la historia, aunque resulte desconcertante y preocupante, estos tiempos tambi\u00e9n est\u00e1n llenos de posibilidades. Recuerda que los ojos de los j\u00f3venes a\u00fan pueden ver lejos, incluso cuando a algunos de nosotros nos cuesta ver bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Kathleen O\u2019Connor escribe que el Libro de las Lamentaciones, \u00aba pesar de toda su crudeza\u00bb, es una \u00abinvitaci\u00f3n a la vida\u00bb.&nbsp;En su \u00abdefensa sin complejos de Lamentaciones\u00bb, O\u2019Connor \u00abelogia su capacidad para superar la negaci\u00f3n, tanto personal como pol\u00edtica, para conducir hacia la sanaci\u00f3n y la compasi\u00f3n, y para liberar las energ\u00edas de la vida en pro de la justicia y la alabanza\u00bb.&nbsp;Es la poes\u00eda la que \u00abrefleja la realidad\u00bb.<sup>3<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si nos fijamos en la realidad actual, ella ve en Estados Unidos las penurias de la vida, pero, m\u00e1s all\u00e1 de eso, hay una desesperaci\u00f3n y una violencia que hieren nuestra propia humanidad.&nbsp;Aqu\u00ed escribe: \u00abPor nuestro bien y por el bien del mundo que intentamos gobernar con tanta insensibilidad, estas cosas merecen que las lamentemos\u00bb.<sup>4<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de lamento nos lleva a un terreno en el que las l\u00e1grimas ya no parecen servir de nada&nbsp;ni&nbsp;alivian nuestro dolor.&nbsp;Parad\u00f3jicamente, el lamento surge de un lugar lleno de vac\u00edo o marcado&nbsp;por la destrucci\u00f3n de aquello que consideramos valioso, como nuestros valores, intereses y poder.&nbsp;Quien se queja suele estar muy decidido a que le hagan caso y a hablar con el responsable, exigi\u00e9ndole una respuesta. (No se puede olvidar a Job).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s hay que perder?&nbsp;Cuando llegamos, ya sea por nuestra cuenta o en grupo, a ese p\u00e1ramo de desolaci\u00f3n, no sabemos \u2014y quiz\u00e1 ni siquiera nos importe\u2014 si conseguiremos salir de all\u00ed, as\u00ed que \u00bfpara qu\u00e9 ser educados?&nbsp;Para algunos, todav\u00eda hay un rayo de esperanza, y para otros,&nbsp;no.&nbsp;\u00bfQui\u00e9n responder\u00e1?&nbsp;\u00bfAlguien est\u00e1 escuchando?&nbsp;\u00bfExiste un Dios compasivo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La gente lamenta de diferentes maneras.&nbsp;Algunos son m\u00e1s exuberantes y dram\u00e1ticos, mientras que otros son m\u00e1s reservados.&nbsp;Suplicamos, gemimos, lloramos, rezamos, nos lamentamos, nos afligimos y nos desesperamos a trav\u00e9s de la canci\u00f3n, la danza, el arte y la poes\u00eda, utilizando&nbsp;diversos&nbsp;estilos, idiomas, formatos y plataformas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica puede ayudar, a veces.&nbsp;Puede ser una vibraci\u00f3n consoladora y rejuvenecedora que calma nuestra alma.&nbsp;Otra forma de reflejo de la realidad.&nbsp;Pero a veces la m\u00fasica no ayuda o&nbsp;incluso&nbsp;desaparece.&nbsp;En el Salmo 137, el salmista describe a los israelitas exiliados en Babilonia neg\u00e1ndose a cantar sus cantos sagrados, tal y como les exig\u00edan sus captores; en cambio, colgaban sus arpas en los sauces, sumidos en una profunda tristeza, y luego deseaban el mal a sus verdugos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Junto a los r\u00edos de Babilonia, nos sent\u00e1bamos a llorar, acord\u00e1ndonos de&nbsp;Si\u00f3n,<\/em>&nbsp;<br><em>En los sauces de las orillas ten\u00edamos colgadas nuestras c\u00edtaras.<\/em>&nbsp;<br><em>All\u00ed nuestros carceleros nos ped\u00edan cantos, y nuestros opresores, alegr\u00eda:<\/em>&nbsp;<br><em>\u00ab\u00a1Canten para nosotros un canto de&nbsp;Si\u00f3n!\u00bb.<\/em>&nbsp;<br><em>\u00bfC\u00f3mo pod\u00edamos cantar un canto del Se\u00f1or en tierra extranjera?<\/em>&nbsp;<br><em>Si me olvidara de ti, Jerusal\u00e9n, que se paralice mi mano derecha;<\/em>&nbsp;<br><em>que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti, si no pusiera a Jerusal\u00e9n por encima de todas mis alegr\u00edas.<\/em>&nbsp;<br><em>Recuerda, Se\u00f1or, contra los edomitas, el d\u00eda de Jerusal\u00e9n, cuando ellos dec\u00edan: \u00ab\u00a1Arr\u00e1senla! \u00a1Arrasen hasta sus cimientos!\u00bb.<\/em>&nbsp;<br><em>\u00a1Ciudad de Babilonia, la devastadora, feliz el que te devuelva el mal que nos hiciste!<\/em>&nbsp;<br><em>\u00a1Feliz el que tome a tus hijos y los estrelle contra las rocas!<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>(El libro del Pueblo de Dios, Salmo 137)<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nueva Orleans practica lo que se conoce como la \u00abSecond Line\u00bb, un ritual en el que una m\u00fasica grave y solemne da inicio al cortejo f\u00fanebre mientras se lleva el ata\u00fad desde la iglesia hasta el cementerio. El dolor encarnado arrastra lentamente por la calle tu coraz\u00f3n doliente, demasiado pesado.&nbsp;Luego, en alg\u00fan momento, se pasa a otro ritmo.&nbsp;Gradualmente, paso a paso, hay un giro hacia la celebraci\u00f3n de la vida de quien muri\u00f3.&nbsp;Hay asombro incluso en lo m\u00e1s hondo del dolor.&nbsp;La comunidad, en conjunto, lleva dentro de s\u00ed el vaiv\u00e9n del dolor y el&nbsp;gozo.<sup>5<\/sup>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me preocupa si, colectivamente, estamos dispuestas a lamentar, ya sea como peque\u00f1os grupos, comunidades m\u00e1s amplias o&nbsp;incluso como una sociedad global colaborativa. Recuerda c\u00f3mo nos reunimos en todo el mundo en el cambio de milenio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los valores se&nbsp;cuestionan, los intereses&nbsp;cambian y el poder se reorganiza.&nbsp;No todo es desgracia, pero no deber\u00edamos negar las dificultades y el dolor.&nbsp;Tampoco deber\u00edamos equiparar el lamento&nbsp;a&nbsp;una superioridad moral. Los ladrones tienen sus reglas, y los asesinos sufren y lloran.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, haz un balance: \u00bfC\u00f3mo estamos valorando las maravillas de la vida, enfocando nuestro inter\u00e9s y usando el poder?&nbsp;Lo que me preocupa es que, si no somos capaces de adentrarnos en ese lugar desolado, lleno de profunda confusi\u00f3n y dolor, as\u00ed como de silencio y desolaci\u00f3n, entonces no podremos llenar nuestros d\u00edas&nbsp;de&nbsp;una nueva perspectiva, vigor y asombro&nbsp;ante&nbsp;lo que la vida podr\u00eda ser.&nbsp;Si no llegamos a sentir ese dolor en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, \u00bftendremos ese vac\u00edo en el alma que solo entonces nos libera para volvernos e incluir en nuestra mirada algo m\u00e1s que a nosotros mismos? &#8212; Hoy, escuchemos el llanto que nos rodea, que hay dentro de nosotros y m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, y dej\u00e9monos llevar, cada vez m\u00e1s abajo, hacia la oraci\u00f3n del lamento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Notas:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Alexander Stubbs, \u201c\u00abEl presidente de Finlandia pronuncia el discurso m\u00e1s inspirador y contundente hasta la fecha ante la ONU sobre el orden mundial multipolar | AC1G\u00bb (Nueva York: 24 de septiembre de 2026), <a href=\"https:\/\/youtu.be\/ECaqX1hCQ6g?si=oZbqQPv4xOcu-roz\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/youtu.be\/ECaqX1hCQ6g?si=oZbqQPv4xOcu-roz<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Greg Jaffe, \u00abC\u00f3mo Hegseth lleg\u00f3 a considerar que ver un prop\u00f3sito moral en la guerra era una debilidad\u00bb <em>New York Times <\/em>(12 de marzo de 2026),&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/03\/12\/us\/politics\/hegseth-iran-war.html?smid=nytcore-ios-share\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.nytimes.com\/2026\/03\/12\/us\/politics\/hegseth-iran-war.html?smid=nytcore-ios-share<\/a>.<\/li>\n\n\n\n<li>Kathleen H. O\u2019Connor.&nbsp;<em>Lamentations and the Tears of the of the World [Lamentaciones&nbsp;y las&nbsp;l\u00e1grimas&nbsp;del&nbsp;mundo].&nbsp;<\/em>(Nueva York: Orbis Books, 2002), 4.<\/li>\n\n\n\n<li>O\u2019Connor, <em>Lamentaciones&nbsp;,<\/em>5.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li>\u00ab<em>You better second line!<\/em>&nbsp;Funeral de jazz en Nueva Orleans&nbsp;para Juanita Brooks\u00bb 20 Octubre 2009, YouTube, 7 min., 38 sec.,<a href=\"https:\/\/youtu.be\/EG6KH905cGU\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/youtu.be\/EG6KH905cGU<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"438\" height=\"438\" src=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-17\" style=\"width:70px\" srcset=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon.png 438w, https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon-300x300.png 300w, https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 438px) 100vw, 438px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>imagen: \u00abPuesta de sol sobre el agua\u00bb, por Ed Gregory.<\/em><\/p>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-article pdfprnt-bottom-right\"><a href=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/1419?print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-pdf-title\">Print or Save as PDF<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que me preocupa es que, si no somos capaces de adentrarnos en ese lugar desolado, lleno de profunda confusi\u00f3n y dolor, as\u00ed como de silencio y desolaci\u00f3n, entonces no podremos llenar nuestros d\u00edas\u00a0de\u00a0una nueva perspectiva, vigor y asombro\u00a0ante\u00a0lo que la vida podr\u00eda ser.<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":1364,"template":"","categories":[68],"volume_number":[185],"ppma_author":[123],"class_list":["post-1419","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-escritura","volume_number-v31-n2-es","author-mary-paula-cancienne-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.6 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Lo que me preocupa es que, si no somos capaces de adentrarnos en ese lugar desolado, lleno de profunda confusi\u00f3n y dolor, as\u00ed como de silencio y desolaci\u00f3n, entonces no podremos llenar nuestros d\u00edas\u00a0de\u00a0una nueva perspectiva, vigor y asombro\u00a0ante\u00a0lo que la vida podr\u00eda ser.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Mast Journal\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"960\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"561\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"11 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/\",\"name\":\"Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg\",\"datePublished\":\"2026-05-15T12:53:26+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/05\\\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg\",\"width\":960,\"height\":561},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/articles\\\/una-suplica-para-lamentar\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Articles\",\"item\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/articles\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"Una s\u00faplica para lamentar\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/\",\"name\":\"The Mast Journal\",\"description\":\"A Sisters of Mercy publication\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Mast Journal\",\"url\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/logo.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/logo.png\",\"width\":450,\"height\":185,\"caption\":\"The Mast Journal\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/themastjournal.org\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal","og_description":"Lo que me preocupa es que, si no somos capaces de adentrarnos en ese lugar desolado, lleno de profunda confusi\u00f3n y dolor, as\u00ed como de silencio y desolaci\u00f3n, entonces no podremos llenar nuestros d\u00edas\u00a0de\u00a0una nueva perspectiva, vigor y asombro\u00a0ante\u00a0lo que la vida podr\u00eda ser.","og_url":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/","og_site_name":"The Mast Journal","og_image":[{"width":960,"height":561,"url":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Est. reading time":"11 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/","url":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/","name":"Una s\u00faplica para lamentar - The Mast Journal","isPartOf":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg","datePublished":"2026-05-15T12:53:26+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/#primaryimage","url":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg","contentUrl":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Sun_Sunset_Sky-1.jpg","width":960,"height":561},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/una-suplica-para-lamentar\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Articles","item":"https:\/\/themastjournal.org\/articles\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"Una s\u00faplica para lamentar"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#website","url":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/","name":"The Mast Journal","description":"A Sisters of Mercy publication","publisher":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#organization","name":"The Mast Journal","url":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/logo.png","contentUrl":"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/logo.png","width":450,"height":185,"caption":"The Mast Journal"},"image":{"@id":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/1419","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1364"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1419"},{"taxonomy":"volume_number","embeddable":true,"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/volume_number?post=1419"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/ppma_author?post=1419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}