{"id":1415,"date":"2026-05-15T08:56:18","date_gmt":"2026-05-15T12:56:18","guid":{"rendered":"https:\/\/themastjournal.org\/?post_type=article&#038;p=1415"},"modified":"2026-05-15T08:56:18","modified_gmt":"2026-05-15T12:56:18","slug":"de-la-lamentacion-a-la-liberacion-el-ocultamiento-y-el-hallazgo-del-nino-moises-ex-11-210","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/themastjournal.org\/es\/articles\/de-la-lamentacion-a-la-liberacion-el-ocultamiento-y-el-hallazgo-del-nino-moises-ex-11-210\/","title":{"rendered":"De la lamentaci\u00f3n a la liberaci\u00f3n:\u00a0el ocultamiento y el hallazgo del ni\u00f1o Mois\u00e9s (Ex 1,1 \u2013 2,10)\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEstaba llorando; y llena de compasi\u00f3n, exclam\u00f3&#8230;\u00bb (Ex 2,6). \u00ab\u00c9l\u00bb es el hijo de migrantes israelitas y \u201cella\u201d es la hija de un gobernante injusto que se siente amenazado por los migrantes y hace todo lo posible por subyugar a la creciente poblaci\u00f3n inmigrante. El gobernante injusto es el fara\u00f3n de Egipto, mientras que quien se compadece del beb\u00e9 que llora es la hija del opresor. La historia del ocultamiento y el hallazgo del ni\u00f1o Mois\u00e9s, cuyo pueblo el fara\u00f3n se propone destruir, casi con toda seguridad no ocurri\u00f3 tal como se narra en el relato fundacional de Israel. Es un relato maravillosamente imaginativo que encierra muchas verdades profundas, aunque no pueda decirse que sea ver\u00eddico. Se convirti\u00f3 en un poderoso relato de esperanza para el Israel antiguo en cada momento de su historia, y es igualmente convincente para las personas migrantes y\/o los grupos minoritarios de nuestro tiempo, cuya existencia misma est\u00e1 en juego. La historia nos dice que los gobernantes injustos que se sienten amenazados por poblaciones migrantes han estado presentes en todas las \u00e9pocas y en diversas culturas, y que a\u00fan est\u00e1n&nbsp;en&nbsp;la comunidad de la Tierra. La historia del ocultamiento y el hallazgo del ni\u00f1o Mois\u00e9s es una historia de l\u00e1grimas, de esperanza y de un abrazo liberador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Te invito a unirte a m\u00ed para explorar, en su contexto m\u00e1s amplio, este antiguo relato de lamentaci\u00f3n, esta historia de esperanza y de misericordia liberadora. Empezamos con los primeros vers\u00edculos del libro del \u00c9xodo y los \u00abhijos\u00bb de Israel que llegaron a Egipto con Jacob, \u00abcada uno con su propia familia\u00bb.&nbsp; Jacob, como sabes, era nieto de Sara y Abraham. Si has olvidado la historia de c\u00f3mo Jos\u00e9 y, m\u00e1s tarde, sus hermanos llegaron a Egipto y se&nbsp;establecieron all\u00ed, quiz\u00e1 te apetezca leer los \u00faltimos cap\u00edtulos del Libro del G\u00e9nesis (G\u00e9nesis 37-50) o pasar un rato con amigos que recuerden las historias de Jos\u00e9 y sus hermanos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro texto dice que \u00abLos descendientes de Jacob eran, en total, setenta personas\u00bb (\u00c9xodo 1,\u202f6). Siete es el n\u00famero perfecto para los hebreos y los m\u00faltiplos de siete connotan plenitud. Jos\u00e9, sus hermanos y toda su generaci\u00f3n fallecen, y sus descendientes crecen y se multiplican. Se dice que \u00abfueron fecundos\u00bb. \u00abFueron fecundos y se multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa y muy fuerte, que llenaba el pa\u00eds [Egipto]\u00bb (Ex 1,\u202f7). El hecho de que se describa a los israelitas como \u00abfecundos\u00bb nos hace ver el car\u00e1cter machista o androc\u00e9ntrico del texto: no habr\u00eda aumentado el n\u00famero de personas sin las mujeres de los hogares a las que no se menciona, es decir, las hijas de Israel.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tras esta introducci\u00f3n, se nos dice que<em>&nbsp;<\/em>\u00abasumi\u00f3 el poder en Egipto un nuevo rey&nbsp;que no hab\u00eda conocido a Jos\u00e9. \u00c9l dijo a su pueblo: \u201cEl pueblo de los israelitas es m\u00e1s numeroso y fuerte que nosotros. Es preciso tomar precauciones contra \u00e9l, para impedir que siga multiplic\u00e1ndose. De lo contrario, en caso de guerra se pondr\u00e1 de parte de nuestros enemigos, combatir\u00e1 contra nosotros y se ir\u00e1 del pa\u00eds\u201d\u00bb<em>&nbsp;<\/em>(\u00c9xodo 1,\u202f8-10)<em>.&nbsp;<\/em>La iron\u00eda de la decisi\u00f3n del rey de \u00abtomar precauciones contra\u00bb las familias inmigrantes israelitas, que est\u00e1n aumentando en n\u00famero y poder,&nbsp;se hace evidente a medida que avanza la historia y cuando personaje femenino tras personaje femenino act\u00faa con mucha m\u00e1s astucia que el rey amenazado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera estrategia del rey es esclavizar al pueblo israelita, \u00aboprimirlos con trabajos forzados\u00bb (1,11). En la narraci\u00f3n, a estos migrantes esclavizados en la tierra de Egipto se les atribuye la construcci\u00f3n de las ciudades de aprovisionamiento de&nbsp;Pitom&nbsp;y Rams\u00e9s para el rey, al que ahora se le&nbsp;otorga el t\u00edtulo de \u00abfara\u00f3n\u00bb, lo que indica&nbsp;que esta&nbsp;historia combina m\u00e1s de una fuente antigua.&nbsp;La estrategia de opresi\u00f3n del fara\u00f3n, incluso cuando la intensifica, resulta totalmente ineficaz.&nbsp;Cuando se da cuenta de que los israelitas siguen aumentando en n\u00famero, su miedo hacia ellos se intensifica y decide probar otra estrategia. Esta vez recurre a la ayuda de dos mujeres,&nbsp;Sifr\u00e1&nbsp;y&nbsp;Pu\u00e1, de quienes se dice que eran las parteras de los hebreos o israelitas. No se nos dice si las parteras son egipcias o israelitas, solo que son \u00ablas parteras de las mujeres hebreas\u00bb. El art\u00edculo definido da a entender que estas dos mujeres&nbsp;asisten al parto de todos los beb\u00e9s de&nbsp;mujeres hebreas o israelitas. \u00bfC\u00f3mo puede ser esto&nbsp;si, en efecto, el creciente n\u00famero de israelitas constituye una amenaza para los egipcios?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La orden del fara\u00f3n a las parteras es la siguiente: \u00abCuando asistan durante el parto a las mujeres hebreas, observen bien el sexo del reci\u00e9n nacido: si es var\u00f3n, m\u00e1tenlo, y si es una ni\u00f1a, d\u00e9jenla vivir\u00bb (1,\u202f16).&nbsp; Deshacerse de los ni\u00f1os migrantes varones&nbsp;garantizar\u00e1&nbsp;la desaparici\u00f3n de los israelitas. La meta del Fara\u00f3n es la limpieza \u00e9tnica, incluso el genocidio. Ya sean egipcias o hebreas,&nbsp;ambas valientes parteras mantienen&nbsp;una relaci\u00f3n sana con Dios, por lo que \u00aben lugar de acatar la orden que les hab\u00eda dado el rey de Egipto, dejaban con vida a los varones\u00bb (1,\u202f17). Dado que la confianza de&nbsp;Sifr\u00e1&nbsp;y&nbsp;Pu\u00e1&nbsp;est\u00e1 en Dios, est\u00e1n dispuestas a arriesgar la ira del Fara\u00f3n. Cuando se les pide que den cuenta de sus actos, recurren a lo que los te\u00f3logos morales de hoy en d\u00eda llamar\u00edan&nbsp;<em>epikeia<\/em>: siguen el esp\u00edritu m\u00e1s que la letra de la ley y anteponen la misericordia y la justicia a los decretos injustos de un gobernante amenazado. Su esperanza est\u00e1 en Dios y en la voluntad de Dios de enjugar las l\u00e1grimas. Su respuesta a la pregunta del rey \u2014es decir, que las mujeres hebreas son m\u00e1s fuertes que las egipcias, por lo que dan a luz antes de que llegue la partera\u2014 tergiversa la verdad y, al mismo tiempo, demuestra que las parteras son mucho m\u00e1s astutas que el rey que promulg\u00f3&nbsp;el edicto. Nos dicen que Dios recompensa a estas mujeres luchadoras y llenas de esperanza, y los israelitas siguen prosperando.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, la ira del fara\u00f3n se intensifica a\u00fan m\u00e1s, hasta el punto de que se ordena a todo el pueblo de Egipto que arroje&nbsp;al r\u00edo Nilo a los ni\u00f1os varones israelitas reci\u00e9n nacidos. Las chicas no son ninguna amenaza sin los chicos: se les permite vivir. El r\u00edo Nilo, fuente vital para la tierra y su gente,&nbsp;ahora se ha convertido&nbsp;en un instrumento de muerte.&nbsp; En este punto, la historia da un nuevo giro: se dice que un hombre de la casa de Lev\u00ed se casa con una mujer levita. No se menciona el nombre de ninguno de los dos. La mujer se queda embarazada y da a luz a un ni\u00f1o; cuando ve que es un beb\u00e9 sano y&nbsp;con muchas&nbsp;probabilidades&nbsp;de sobrevivir, lo esconde durante tres meses.<em>&nbsp;<\/em>El lector tiene la clara impresi\u00f3n de que se trata de un primog\u00e9nito. Pronto descubriremos que hay una hermana mayor.<em>&nbsp;<\/em>El padre se desvanece de la escena y el foco se dirige a los valientes intentos de la madre por salvar al ni\u00f1o.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esperanza sigue viva en los corazones del pueblo hebreo. Al igual que Sifr\u00e1 y\u00a0Pu\u00e1, la madre del ni\u00f1o le gana la partida al\u00a0fara\u00f3n.<sup>1<\/sup>\u00a0En sus manos, los elementos terrestres del papiro, el bet\u00fan y la brea se convierten en instrumentos de esperanza y liberaci\u00f3n. Construye una canasta con estos elementos de la tierra,\u00a0coloca a su beb\u00e9 en la canasta y la coloca\u00a0entre los juncos a la orilla del r\u00edo. En este punto, la hermana sin nombre del ni\u00f1o entra en escena, una joven esperanzada. Se coloca a cierta distancia para ver qu\u00e9 podr\u00eda suceder. En otras palabras, ella cuida de su hermanito en la cesta mientras\u00a0espera a\u00a0que lo rescate alg\u00fan egipcio dispuesto a adoptarlo como si fuera suyo. Presencia la llegada de la hija del Fara\u00f3n, que viene a ba\u00f1arse en el r\u00edo.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que sucede en este&nbsp;momento&nbsp;constituye&nbsp;un punto de inflexi\u00f3n en la historia del pueblo israelita. La hija del fara\u00f3n, de&nbsp;nombre desconocido, ve la cesta entre los juncos,&nbsp;env\u00eda a su criada a recogerla, la abre y ve al ni\u00f1o que llora. No solo ve, tambi\u00e9n escucha y responde. Sus palabras, \u00abSeguramente es un ni\u00f1o de los hebreos\u00bb,<em>&nbsp;<\/em>no deja ninguna duda al lector: la hija del opresor de Israel sabe muy bien que, al rescatar a este ni\u00f1o, est\u00e1 desobedeciendo la orden de su padre. Escucha el clamor del ni\u00f1o abandonado y as\u00ed, ir\u00f3nicamente, ofrece una imagen del Dios de Israel que escucha el clamor de los pobres. Se dice que se siente \u00abllena de compasi\u00f3n\u00bb por el ni\u00f1o. Es la hija del rey, y no el propio padre, quien sabe lo que significa actuar con astucia y compasi\u00f3n a la vez. El verbo hebreo que se traduce como \u00abpiedad\u00bb o \u00abcompasi\u00f3n\u00bb,&nbsp;<em>\u1e25amal,<\/em>&nbsp;tambi\u00e9n puede significar \u00abliberar\u00bb o \u00abponer en libertad a un cautivo\u00bb. Este ni\u00f1o hebreo o israelita es liberado de la opresi\u00f3n por la hija del opresor. Pero eso no es todo. La hija del fara\u00f3n acepta la propuesta de la hermana del ni\u00f1o de buscar una nodriza entre las mujeres hebreas \u00abpara criar al ni\u00f1o\u00bb.&nbsp;La hermana, que, al igual que su madre y las parteras, sabe lo que es ser astuta, se ha dado cuenta de que la propia hija del opresor tiene la intenci\u00f3n de rescatar a este ni\u00f1o.&nbsp;El beb\u00e9&nbsp;se vuelve a poner en los brazos de su madre,&nbsp;y a la madre se le paga un salario para brindarle asistencia. En otras palabras, la casa del fara\u00f3n de hecho financia a la familia de Mois\u00e9s durante toda su infancia. Es devuelto a su propia familia y, cuando crece, su madre lo lleva ante la hija del fara\u00f3n, quien \u00ablo trat\u00f3 como a un hijo\u00bb. Con el tiempo, tiene dos hogares: el hogar hebreo-israelita&nbsp;de su nacimiento y la corte real del fara\u00f3n de Egipto. Es la hija del fara\u00f3n quien le llama \u00abMois\u00e9s\u00bb, pero no hasta que \u00e9l ya es adulto. La narraci\u00f3n nos deja a nosotros, los lectores, espacio para enriquecernos con las m\u00faltiples dimensiones de nuestra imaginaci\u00f3n, incluso para imaginar qu\u00e9 nombre le habr\u00e1n puesto sus padres.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta historia del lamento a la liberaci\u00f3n tiene incontables elementos ficticios. Simplemente no podr\u00eda haber sucedido como se relata. El poder de la historia es que sucede todo el tiempo. En todas las \u00e9pocas hay opresores despiadados, algunos de los cuales creen&nbsp;tener el monopolio de la sabidur\u00eda necesaria para entender y resolver los problemas a los que se enfrenta su mundo, hasta que resulta evidente que esa sabidur\u00eda reside en otra parte, a menudo entre los oprimidos o incluso en los propios hogares de los opresores. Esta es una historia de sabidur\u00eda y de esperanza que se hace realidad porque quienes esperaban la liberaci\u00f3n del ni\u00f1o nunca abandonaron la lucha. La esperanza en Dios no defrauda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Notas:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Sobre el paralelismo con la historia del monarca mesopot\u00e1mico Sarg\u00f3n, cuya madre lo protegi\u00f3 construyendo una cesta de juncos y lanz\u00e1ndola al r\u00edo \u00c9ufrates, v\u00e9ase Rita J.\u00a0Burns, <em>\u00c9xodo, Lev\u00edtico, N\u00fameros,\u00a0<\/em>Old\u00a0Testament\u00a0Message,\u00a0Volume\u00a03\u00a0(Wilmington, DE: Michael Glazier (1983), p. 33.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"438\" height=\"438\" src=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-17\" style=\"width:70px\" srcset=\"https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon.png 438w, https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon-300x300.png 300w, https:\/\/themastjournal.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/favicon-150x150.png 150w\" sizes=\"(max-width: 438px) 100vw, 438px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>imagen: \u00abMois\u00e9s siendo depositado en las aguas del Nilo por su madre\u00bb, de Alexey Tyranov, c. 1839-1842.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-article pdfprnt-bottom-right\"><a href=\"https:\/\/themastjournal.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/1415?print=pdf\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-pdf\" target=\"_blank\" ><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-pdf-title\">Print or Save as PDF<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta historia del lamento a la liberaci\u00f3n tiene incontables elementos ficticios. 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